El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha anunciado esta semana que ya se ha iniciado la consulta pública previa del anteproyecto de ley que prohibirá el acceso de menores de 16 años a bebidas con alto contenido en cafeína y regulará su publicidad.
Este anteproyecto de ley busca limitar los riesgos que el consumo de estas bebidas puede provocar a los niños y adolescentes, en línea con la normativa en vigor en otros países europeos y algunas comunidades autónomas de España. No se trata de un anuncio sorpresa. Y es que Consumo ya anunció hace unos meses su propósito de prohibir el acceso a este tipo de bebidas hasta los 16 años, y a los menores de 18 años las que tienen una concentración de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
Ahora, al abrir el trámite de consulta pública, han dado un paso más adelante. “Vamos a insistir las veces que haga falta hasta que esto sea ley, porque aquí se aúna la obligación democrática de garantizar entornos saludables seguros para la infancia y la adolescencia, el conocimiento científico y las reivindicaciones establecidas por las organizaciones internacionales, y también la demanda social y la conciencia social de una abrumadora mayoría de nuestra sociedad, hasta el 90 por ciento de la cual apoya esta medida”, señaló Bustinduy en el 25 Aniversario de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
Esta regulación servirá además para complementar el Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, que ya está en vigor y que recogía la prohibición de la venta de bebidas energéticas en los centros escolares de toda España.
Apoyada en recomendaciones científicas
El Ministerio de Consumo ha explicado que la propuesta se sustenta en las recomendaciones de organismos científicos como la propia AESAN o la OMS (Organización Mundial de la Salud), que apuntan a que un consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos fisiológicos no deseados como alteración del sueño, hasta efectos psicológicos, alteración del comportamiento o trastornos cardiovasculares. Asimismo, la ingesta regular de bebidas energéticas también se ha asociado a sobredosis de cafeína, hipertensión, pérdida de masa ósea y osteoporosis, entre otras patologías.
La iniciativa también va en línea con las medidas que están adoptando diferentes países europeos como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania; así como con normativa ya aprobada o tramitándose en España por algunos gobiernos autonómicos como el de la Xunta de Galicia y el del Principado de Asturias. Por ello, Consumo ha reiterado la importancia de “armonizar” esta legislación a nivel estatal “favoreciendo la unidad de mercado”.
Según la encuesta ESTUDES que elabora anualmente el Ministerio de Sanidad, el 38,4% de jóvenes de entre 14 a 18 años toma bebidas energéticas, con una mayor incidencia entre los chicos (45,7%) que entre las chicas (31%). Además, el informe revela que un 15% de estos adolescentes mezcla las bebidas energéticas con alcohol, una práctica que multiplica los riesgos para la salud.
En último lugar, Consumo ha querido destacar el ‘apoyo social’ que tiene esta medida ya que, según el último barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas de la AESAN, nueve de cada diez personas en España está de acuerdo con esta prohibición.