A medida que la vivienda tradicional se encarece y los espacios habitables en las ciudades se reducen, la demanda de almacenamiento extra no deja de crecer. En este contexto, el negocio de los trasteros ha demostrado ser una inversión de bajo riesgo y alta rentabilidad. Así lo explica Alberto, dueño de 10 centros de trasteros, en una entrevista con Adrián G. Martín.
La aventura empresaria de Alberto empezó en 2012 estando, como él mismo explica, “tiesos” económicamente. “El primer centro lo abrimos en el 13. La primera fase fueron 60 puertas y empezamos con 32.000 euros tirando de préstamos personales todo lo que pudimos”, relata.
Alquilando naves y reinvirtiendo las ganancias que generaban, logró un crecimiento sostenido, donde llego a su punto más álgido con la pandemia. “Para nosotros el COVID fue una gran suerte. Aumentaron los divorcios, que son grandes clientes, y nos dieron un montón de deuda barata”, señala. De esta forma, a día de hoy su negocio cuenta con 10 centros donde llegan a gestionar más de 7.000 trasteros.
La regla de los tercios y 35.000 euros al mes de beneficios
A nivel económico, Alberto dejó claro que es un sector que ofrece “una rentabilidad de locos” que difícilmente se encuentra en el mercado inmobiliario tradicional. Sin embargo, para que los números cuadren, aplica una estricta regla financiera antes de firmar cualquier contrato de alquiler para una nueva nave.
“De cada 100 euros que vayas a facturar, un tercio como máximo debe ir al alquiler, un tercio a los costes operativos, y el otro tercio es beneficio antes de impuestos”, explicó. Si en el plan de negocio el alquiler supera el 33% de la facturación proyectada al 85% de ocupación, descarta el local automáticamente.
El empresario compartió las cifras reales que manejan los diferentes formatos de centros, evidenciando el potencial del modelo:
- Centro pequeño (menos de 200 puertas): Requiere unos 150.000 euros de inversión. Factura alrededor de 8.500 euros mensuales y deja 5.000 euros limpios de beneficio.
- Centro mediano: Conlleva 250.000 euros de inversión inicial. Factura unos 32.000 euros al mes y genera más de 17.000 euros netos.
- Centro grande: Exige una inversión aproximada de 1 millón de euros. Factura en torno a 70.000 euros mensuales, dejando 35.000 euros limpios.
Todo esto se logra con una estructura operativa muy reducida gracias a la tecnología. “Tenemos siete centros sin recepción, no hay una persona física atendiendo”, detalló. De hecho, puntualizó que con los sistemas actuales de control de acceso e inteligencia artificial, “se puede llegar a tener un empleado por cada 1.000 o 1.500 puertas”. Esto convierte al negocio en una actividad semipasiva que, una vez alcanza su madurez, puede requerir del dueño apenas tres o cuatro horas semanales de gestión.
Subastas para combatir la morosidad
Así como pasa con la vivienda, en los trasteros también sufren la morosidad. Cuando un cliente deja de pagar durante varios meses, el trastero queda bloqueado y para darle solución, Alberto organiza subastas presenciales, donde la entrada para participar es de 10 euros. Ese precio lo pone para evitar a los curiosos.
“Tienes entre 10 y 15 segundos para ver lo que hay dentro; se cierra la puerta y empiezan las pujas. Empiezan desde 10 euros y de ahí hasta quién da más”, explica. Y se gana dinero, ya que tal y como explica, en un día se liberaron 16 espacios y un trastero fue vendido por 720 euros, donde estimaba que se podría ganar en torno a 1.500 euros en la reventa.
Explica que el objetivo de la subasta no es lucrarse con los objetos abandonados, sino más bien darles salida para poder seguir alquilándolos. Un alquiler suele estar entre los 50 y los 200 euros al mes.
Para aquellos interesados en entrar en este negocio, avisa de que “construir todo en la fase uno es el error más caro del sector, por lo que recomienda ir poco a poco y diversificar.
Gracias a esto, se puede ajustar el tamaño de los nuevos trasteros según la demanda que exista en el barrio, evitando inmovilizar capital en puertas vacías. Con esta fórmula, el próximo objetivo de Alberto es conseguir los 50 centros para tener presencia en casi toda España.