Bulgaria da una lección a España en materia de autónomos: "tarifa plana del 10%, cuotas limitadas y una burocracia que no asfixia al emprendedor"

Este país aplica la famosa 'flat tax' o tipo fijo del 10%, “sin tramos y sin complicaciones", frente al IRPF español, que es progresivo y cada vez más alto.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez |Alberto Ortega / Europa Press
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Para muchos profesionales en nuestro país, solamente la idea de cuadrar las cuentas a final de mes es ya uno de los quehaceres más estresantes de tener un negocio propio. Últimamente ha habido mucho revuelo con las continuas subidas de cuotas, y es normal. Mientras aquí trabajar como autónomo significa estar haciendo cálculos todo el tiempo para no llevarte sustos con Hacienda o la Seguridad Social, a miles de kilómetros nos están enseñando que las cosas se pueden hacer de una forma mucho más sencilla y rentable.

Bulgaria ha demostrado que se puede incentivar el trabajo por cuenta propia sin asfixiar al que emprende. Tal y como señalan en el portal especializado Taxencadenado"el principal imán de Bulgaria para atraer capital y talento extranjero es, sin duda, su sistema fiscal. Se fundamenta en un principio de simplicidad y tipos impositivos bajos". Y vaya si lo es, porque las diferencias con nuestro sistema son más grandes de lo que podemos pensar incluso.

El laberinto español y el famoso "sablazo" del MEI

Para entender por qué el sistema búlgaro es tan atractivo, primero hay que ver la que nos han puesto encima aquí. En España hemos pasado a un sistema progresivo basado en los ingresos reales, lo que significa que el trabajador tiene que encuadrarse en uno de los 15 tramos existentes. Esto se traduce en pagar desde algo más de 200 euros si facturas poco, hasta más de 600 euros al mes si superas los 6.000 euros netos.

Como bien explican en el portal Economía y Saber"esta cifra convierte a España en uno de los países donde más cuesta 'arrancar' un negocio". Y a esto hay que sumarle el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que es un impuesto camuflado que va directo a la cuota mensual. Sobre esto, los expertos de la asesoría Ayuda T Pymes han advertido de forma muy clara: "El MEI es un impuesto progresivo que afecta a la cuota de autónomos, y que aumenta su cuantía. Por eso te cobrarán una cifra superior a la indicada en las tablas ¡Esto no lo avisan!". Para 2029, este "sablazo" llegará al 1,2%, apretando aún más el bolsillo de los trabajadores.

La receta búlgara: apostando por la 'Flat tax'

Frente a todo este lío de tramos y previsiones de ingresos que tenemos en España, Bulgaria nos da una lección magistral de simplicidad gracias a la Flat tax o impuesto de tipo único. En el mismo análisis de Taxencadenado lo detallan perfectamente: "Su mayor baza reside en el concepto de «flat tax» o tipo único. Mientras en España los impuestos sobre la renta (IRPF) y sociedades son progresivos y comparativamente altos, Bulgaria aplica un 10 % fijo. Sin tramos y sin complicaciones".

Da igual si ganas 1.000 o 10.000 al mes; el IRPF es siempre de un 10%. Y si decides montar una empresa (como una sociedad limitada unipersonal), el impuesto de sociedades es también de ese escaso 10%, con solo un 5% extra si decides repartirte dividendos a final de año. Al final, tener una presión fiscal tan baja "libera una cantidad sustancial de capital que puede ser reinvertido en el negocio o distribuido a los socios", algo que por estas latitudes suena casi a ciencia ficción.

Cuotas de la Seguridad Social con topes lógicos

En el tema de las cuotas de la Seguridad Social (porque allí también es obligatorio cotizar), el sistema búlgaro también marca una gran diferencia en cómo tratan a sus profesionales. En lugar de penalizarte de forma agresiva si te va bien el negocio, ponen unos límites máximos muy razonables que dan mucho margen de maniobra al emprendedor.

La plataforma global de contratación Deel ha explicado en su guía para registrarse como autónomo en el país balcánico cómo funcionan estas bases para este mismo año: "Para 2025, la base mínima mensual de seguro está fijada en 550,66 €, y la base máxima es de 2.111,64 €". Es decir, por mucho dinero que llegues a facturar haciendo crecer tu proyecto, tus cotizaciones están topadas en base a esos 2.111 euros como máximo. Por lo tanto, a la hora de la verdad las contribuciones salen extremadamente competitivas para los salarios medios y altos, permitiendo al profesional retener mucha más liquidez.

Poner en marcha el negocio puedes salir por solo 8 euros

Otra barrera inmensa en España es todo lo que cuesta arrancar y la burocracia que te exige poner en marcha tu propia idea. Allí las cosas van a otro ritmo. Registrarse como trabajador por cuenta propia es rapidísimo y apenas tiene coste. No te exigen tener un capital mínimo en el banco para empezar, y según recoge el portal Deel, si haces el trámite por internet "la tarifa se reduce a 8 €" (o 15 euros si prefieres ir en persona al registro).

En definitiva, no hay color. Mientras que en nuestro mercado laboral las políticas se centran en exprimir las rentas desde el primer euro, el sistema búlgaro confía en dejar el dinero en el bolsillo del trabajador para que lo mueva y genere riqueza real. Por todo esto, este rincón de Europa del Este se ha convertido en un auténtico paraíso para los nómadas digitales y las pequeñas empresas, dándole a España una gran lección sobre cómo hacer las cosas sin ahogar al que levanta la persiana todos los días.

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