Lars Gunnar es un jubilado de 73 años que, desde que dejó el trabajo, ha descubierto la libertad y el poder disfrutar de sus aficiones. Y lo hace sólo, ya que prefiere ir de viaje y ver mundo sin compañía. Suma más de 50 escapadas por Europa, Asia, África y Australia que, de momento, puede costear con su pensión de jubilación.
El hombre, sueco, ha explicado en Hemtrevlight que no le da “ningún miedo viajar en soledad, siempre he pensado que no era para tanto, me las arreglo perfectamente y me gusta”. Pero esta soledad no es elegida, ya que en 2006 murió su esposa. “Los dos habíamos hecho muchos viajes juntos, pero ella tenía mucho miedo a los aviones y por eso siempre íbamos en autobús. Eso nos limitaba aunque hicimos rutas por Europa”.
Más tarde, cuando alcanzó la edad de jubilación (que en Suecia es flexible y va desde los 62 a los 68 años según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social), empezó a programar qué hacer con su tiempo libre.
Un infarto le abrió los ojos. “Fue un punto de inflexión en mi vida”, ha manifestado al medio antes citado. “Uno se da cuenta de que la vida se termina antes de lo que pensabas”.
Una casualidad le hizo viajar sólo por primera vez
Nunca se había planteado viajar sólo, pero siempre hay una primera vez para todo y en esta ocasión, fue un amigo quien le dejó ‘tirado’ después de haber planeado una salida a Croacia en 2011. “Lo teníamos todo preparado y aunque él no vino yo no podía dejarlo y decidí marcharme”.
“Fue en ese momento cuando me di cuenta de que era muy agradable estar sólo. Me encanta madrugar y empezar el día cuanto antes. Es aburrido tener que esperar a que se despierte tu compañero, se vista y salir juntos. Ahora yo soy quien decido cómo quiero que sean mis días”.
Los paisajes de su país, Suecia, invitan pero cuando viaja por el mundo sus ganas se despiertan aún más. “La fotografía son una parte muy importante de mis viajes”, asegura, y recientemente ha inaugurado un blog en el que escribe un pequeño diario de viaje.
“Con la edad he aprendido a dejar hablar a los demás”
El jubilado, que ya tiene 73 años, cuenta que ha aprendido mucho tanto de su trabajo como de esta nueva etapa. “Me he dado cuenta de que hay que ser sensible con la persona con la que hablas, porque hay algunos que quieren conversar pero otros prefieren que les dejes tranquilos, lo que hago es adaptarme y no abalanzarme sobre ellos, sino tantearlos”.
Durante el último año (2025) ha incrementado el número de viajes. “He estado en Tenerife, he hecho algunos tramos del Camino de Santiago y he podido visitar Roma, Londres, China y el Tíbet”. Una de sus mejores experiencias ha sido a bordo de un crucero por el Caribe.
“Lo que más me gusta es Australia, estuve en 2024 y fue fantástico, la gente era amable y relajada”. Antes, señala, “reservaba los viajes por mi cuenta, pero es más cómodo tenerlo todo organizado, consigues mucho por tu dinero”.

