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El perro del inquilino mata al Yorkshire de los vecinos y el casero intenta desalojarlo: la justicia rechaza echarlo solo por ese motivo

Pese a la gravedad del ataque, la justicia considera no había pruebas suficientes de conflictos vecinales reiterados que justificasen la rescisión del contrato.

Un pastor alemán con un Yorkshire
Un pastor alemán con un Yorkshire |Gemini
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Los conflictos entre vecinos por mascotas pueden acabar en los tribunales y no siempre por ruidos molestos o quejas de malos olores, en ocasiones puede ser por ataques entre los animales. Es lo que le ha ocurrido con un inquilino francés al que su casero ha intentado desalojar después de que su perro, un pastor alemán, atacara y matara al Yorkshire terrier de un vecino. A pesar de la gravedad del incidente, la justicia ha rechazado rescindir el contrato de alquiler únicamente por este motivo.

El ataque fue especialmente violento según detallan desde el medio Figaro Inmobiler. El Yorkshire fue mordido en el cuello y sacudido mientras aún estaba en la boca del otro animal, causándole la muerte. Tras lo ocurrido, la empresa de vivienda social propietaria del inmueble inició acciones legales contra el inquilino, alegando que el comportamiento del perro suponía una alteración grave de la convivencia en el edificio.

Además del ataque, el arrendador apuntó a otras supuestas irregularidades, como que el animal no llevaba correa en las zonas comunes y que existían quejas de otros vecinos. Sin embargo, estos elementos no fueron suficientes para sostener la demanda.

Un solo incidente grave no basta para rescindir el contrato

El caso llegó hasta el Tribunal de Apelación de Versalles, que analizó si existían pruebas suficientes para considerar que el inquilino no hacía un uso pacífico de la vivienda, una de sus obligaciones legales.

Los magistrados concluyeron que no. Aunque reconocieron que el ataque fue “sin duda muy grave”, señalaron que el propietario no aportó pruebas detalladas de otros incidentes similares ni de una situación continuada de conflicto. Tampoco constaban denuncias previas ni vecinos directamente afectados por el comportamiento del perro.

Por ello, el tribunal rechazó la rescisión del contrato de alquiler por molestias vecinales. No obstante, sí ordenó el desalojo del inquilino por otro motivo distinto, el impago de la renta, al no haber cumplido con una orden de pago previa.