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Antonio Marina (86 años), filósofo: "La personalidad claudicante es un sujeto débil, pobre en recursos e incapaz de afrontar los problemas"

El filósofo presenta un nuevo libro donde plantea fortalecer la voluntad frente a una sociedad que fomenta el consumismo.

Antonio Marina (86 años), filósofo:
Antonio Marina (86 años), filósofo: "La personalidad claudicante es un sujeto débil, pobre en recursos e incapaz de afrontar los problemas" |YouTube
Fátima Pazó
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El filósofo José Antonio Marina ha anunciado recientemente en sus canales digitales la publicación de su nueva obra, La vacuna contra las adicciones, con el objetivo de ofrecer una respuesta educativa a la actual crisis de dependencias que sufre la sociedad.

El autor señala que el mundo vive preocupado por el aumento de adicciones a las pantallas, las compras, el sexo, el juego o las drogas. El origen de esta crisis se encuentra en nuestro propio cerebro, al que califica como "literalmente, una chapuza evolutiva". Esto ocurre porque nuestra inteligencia choca entre dos niveles: los deseos, que dan la energía pero no son de fiar, y la razón, que es fiable pero carece de la fuerza suficiente para hacernos actuar. Este desajuste biológico nos empuja a vivir en una sociedad adictiva. 

"La personalidad claudicante es un sujeto débil"

Según explica el experto, el entorno actual fomenta un consumismo sin freno, la tiranía de las modas y el éxito de los influencers. Todo ello fomenta la creación de personalidades claudicantes, muy fáciles de manipular para que compren o voten lo que interesa a terceros. 

El filósofo define a este tipo de individuo como "un sujeto débil, pobre en recursos e incapaz de afrontar los problemas". Como consecuencia, las personas sufren falta de atención, depresión o agresividad, y terminan recurriendo a las adicciones como su única vía para intentar solucionar su malestar.

La filosofía, la vacuna para proteger a los ciudadanos

Frente a esta situación, Marina concluye que la adicción "no sería el problema en sí, sino el resultado de una mala solución a un problema". Por ello, defiende que la filosofía debe ser la encargada de crear una vacuna para proteger a los ciudadanos. La define como "la ciencia de dar las soluciones de máximo nivel a los problemas más profundos". 

Esta cura consiste en aumentar los recursos de las personas y construir un puente entre los deseos y la razón, concepto al que llama voluntad. A través de esta tesis, el autor pide renovar la educación y la política para lograr una sociedad centrada en las soluciones.

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