La coalición Sumar, liderada por la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, ha lanzado un llamamiento explícito a la movilización de la gente para conseguir que se convalide en el Congreso la prórroga de los contratos de alquiler que se cumplen en 2026, en una apuesta por la vivienda como nuevo eje político principal de los partidos de izquierda. La formación considera esta medida decisiva no sólo para aliviar la presión sobre los hogares, sino también para reforzar la posición de la izquierda a todos los niveles.
Esta llamada a salir a la calle llega justo después de las tensiones vividas entre PSOE y Sumar en el Consejo de Ministros extraordinario celebrado la pasada semana para aprobar las medidas anticrisis. Una de las medidas que se pretendían incluir en el decreto de iniciativas para luchar contra la guerra de Irán y que ocasionó las manifiestas diferencias entre representantes de PSOE y de Sumar fue la prórroga de los alquileres y el control de beneficios extraordinarios de grandes empresas.
Durante una cumbre celebrada en el Congreso, en la que participaron varios ministros y dirigentes del espacio, Díaz defendió que la vivienda debe situarse en el centro de la acción política. “Tenemos una misión”, afirmó, en referencia a la necesidad de activar a sindicatos de inquilinos y organizaciones sociales para “ganar en la calle” una medida que considera clave para la mayoría social.
La vicepresidenta subrayó además que el acceso a la vivienda será un factor determinante en las próximas elecciones generales y advirtió de que los avances en este ámbito son esenciales para frenar el descontento social del que se nutren las opciones de extrema derecha.
Presión a los socios y confrontación política
El discurso de Sumar combina la movilización social con la presión institucional. La formación ha instado a partidos como Junts o el PNV a definir su posición en la votación del decreto, planteando el debate en términos de apoyo a las familias inquilinas frente a los intereses de los propietarios.
Al mismo tiempo, los dirigentes del espacio han elevado el tono contra la oposición. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, pidió “retratar” a Vox en materia de vivienda y acusó a la formación de representar los intereses de los rentistas, mientras que otros portavoces cargaron contra PP y Vox por su supuesta falta de sensibilidad ante el problema habitacional.
La ministra de Sanidad, Mónica García, defendió la estrategia de presión interna sobre el PSOE y restó importancia a las críticas, asegurando que cualquier iniciativa que permita ahorrar “400, 500 o 600 euros” a las familias merece la pena.
La vivienda como eje de reconstrucción de la izquierda
Más allá de la coyuntura legislativa, Sumar interpreta la crisis de la vivienda como el principal campo de batalla político. Dirigentes del espacio coinciden en que la capacidad de abaratar el coste del alquiler y aliviar la carga sobre los hogares será determinante para reconstruir una mayoría progresista.
En este sentido, la coalición reivindica su papel dentro del Gobierno al sostener que muchas de las medidas sociales adoptadas durante la legislatura no habrían sido posibles sin su presión. La estrategia pasa ahora por consolidar ese perfil propio, reforzando la agenda social y trasladando el debate político al terreno económico cotidiano de los ciudadanos.
El éxito o fracaso de la prórroga de los alquileres se convierte así en una prueba de fuerza tanto dentro del Ejecutivo como en el Congreso, donde el resultado dependerá de equilibrios parlamentarios cada vez más ajustados. Mientras tanto, Sumar trata de trasladar la disputa fuera de las instituciones, apelando a la movilización como palanca para condicionar las decisiones políticas.

