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Una abogada confirma que la mutua puede pedirte pruebas de tu accidente laboral: “el trabajador lesionado deja de ser paciente para convertirse en investigador privado de su propia desgracia”

Explica que las mutuas, “cada vez más”, están pidiendo pruebas como testigos o informes, no valiendo con la lesión en sí misma.

Virginia López Bello, abogada laboralista
Virginia López Bello, abogada laboralista |RRSS
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

Sufrir un accidente laboral se está convirtiendo en el inicio de una auténtica pesadilla burocrática para muchos trabajadores. Si has sufrido un golpe, una caída o cualquier accidente similar trabajando, lo normal es pensar que, al acudir a la mutua, esta nos dé automáticamente la baja por accidente profesional. Sin embargo, este trámite se está complicando cada vez más, como ha querido advertir una abogada laboralista.

Virginia López Bello ha explicado a través de sus redes sociales que las mutuas pueden pedir pruebas al trabajador de su accidente laboral, avisando de que “cada vez es más habitual que soliciten partes, testigos, informes o incluso explicaciones detalladas para reconocer el origen laboral de una lesión”

Y eso no es todo porque, según la experta, una mala gestión desde el principio puede afectar a la incapacidad temporal, otras prestaciones e incluso a futuras reclamaciones. “De repente, el trabajador lesionado deja de ser paciente para convertirse en investigador privado de su propia desgracia y, mientras tanto, especialmente si eres autónomo, sigues pagando cuota, perdiendo dinero y viendo cómo la burocracia se mueve con la velocidad de un fax del 90”.

“Tienes que convencer al sistema de que no te has roto la espalda por afición”

Para esta abogada laboralista, el problema ahora ya no es solo el accidente laboral, sino “tener que sobrevivir al espectáculo administrativo posterior, porque en ocasiones parece que no basta con estar lesionado”. En este sentido, añade que parece que “tienes que convencer al sistema de que no te has roto la espalda por afición”.

Esta situación, según López Bello, provoca que los trabajadores estén quemados e incluso desafíen del sistema. Sobre este, concluye que “muchas veces parece tratar al trabajador lesionado como sospechoso antes que como persona”.