A las malas previsiones de los expertos que auguran una subida continuada de la inflación durante los próximos meses, se suman las buenas noticias que llegan desde Estados Unidos y que afectan directamente a la economía mundial. Ya lo adelantaba Donald Trump a principios de esta semana; se había alcanzado un principio de acuerdo con Irán que permitiría volver a abrir el estrecho de Ormuz y con ello, se propiciará que los barcos cargueros puedan transportar petróleo con regularidad y sin apenas restricciones.
El estrecho de Ormuz es un punto clave ya que cerca del 20% del crudo que se distribuye por todo el mundo pasa por allí. Se espera que este viernes quede abierto después de que el barril de brent, que es referencia en Europa y un punto clave para medir la inflación haya repuntado casi un 10% desde que comenzase el conflicto en Oriente Próximo hace más de 100 días.
El precio del crudo ha empezado a bajar una vez que Trump confirmó este acuerdo y el jueves cerró en 79,55 dólares por barril, demostrando cómo desde el 12 de junio iniciaba una bajada significativa. Precisamente fue ese día cuando se filtraba a los medios que existía la posibilidad de conseguir un preacuerdo de paz.
El bloqueo del estrecho de Ormuz ha provocado importantes reacciones durante los primeros días de cotizaciones con una subida superior al 7% que colocó el brent en los 77,74 dólares desde los 72,48 de partida.
Fluctuaciones dentro de la normalidad
Durante la primera semana del conflicto en Oriente Próximo, el petróleo aumentó su valor casi un 28% superando los 90 dólares. Durante el primer mes, la subida fue superior al 55% hasta 112,57 dólares. El brent llegó a alcanzar los 126,41 dólares el 30 de abril pero a pesar de esto Nicolás López (director de análisis de Renta Variable de Singular Bank) asegura que el precio del crudo “nunca entró en una dinámica peligrosa” ya que el mercado mantuvo la esperanza de que se pudiera producir el acuerdo.
Luego, el precio dejó de subir, encadenando menos alzas estabilizándose en la horquilla de 90 a 110 dólares gracias a diferentes medidas compensatorias como explicaron expertos a EFE. Entre estas, las reservas liberadas por varios países, la búsqueda de alternativas en el mar Rojo o un aumento de la producción en Brasil, Kazajistán o Estados Unidos. China, además, mermó la demanda.
López destacó la relevancia del estrecho de Ormuz ya que algunas medidas compensatorias como esta bajada de compra por parte de los chinos no son sostenibles en el tiempo.
El principal impacto energético de la guerra es la subida de la electricidad
No es el coste del petróleo lo que más daño está haciendo a la economía mundial después del inicio de la guerra en Irán sino la subida del precio de la electricidad. El profesor de Economía del IE University Juan Carlos Martínez, ha asegurado que el comportamiento del petróleo ha sido “con un precio más bajo del que nos podríamos imaginar teniendo en cuenta la magnitud, la duración y el lugar donde ha tenido lugar el conflicto”.
El barril de brent se revalorizó más del 74% y el gas más del 100%, “el mayor impacto se ve en la inflación y en la subida del precio de la energía”. Muestra de ello es el IPC de la zona euro que se colocó en el 3,2% por encima del 2% que estimaba el BCE debido a lo que la organización de Christine Lagarde subió por primera vez en tres años los tipos de interés al 2,25% (25 puntos más). Mientras, en Estados Unidos la inflación se disparaba al 4,2%.
“Un endurecimiento en el precio del dinero eventual para reconducir la inflación es el factor de riesgo más importante que tienen los mercados”, ha dicho López a EFE. Se espera que estos niveles inflacionarios tarden “más de lo previsto” en regresar a niveles previos al conflicto.

