Durante los últimos años, el encarecimiento de la vivienda en España, ha empujado a muchas personas a replantearse dónde y cómo vivir. Algo que no solo afecta a los jóvenes, sino que cada vez más personas mayores recurren a espacios más económicos para sobrellevar su jubilación.
Es el caso de Yaya Bushcraft, una jubilada de 71 años que, con una pensión ajustada, ha decidido irse a vivir a una cabaña hecha por ella en las montañas de Girona porque no quiere pagar alquiler, no quiere vivir en un piso y tampoco se siente cómoda en las grandes ciudades. Así lo ha contado en una entrevista para el canal de YouTube de Diego Revuelta.
La jubilada, que cobra una pensión de unos 800 euros mensuales, asegura que buena parte de ese dinero se le va en comida. “Puedo pagar alquiler, pero me lo suelo gastar en comer”, afirma. Por eso, ha decidido montar su propio refugio en la montaña.
Se construye una cabaña para no pagar un alquiler
Yaya empezó a construir cabañas a los 68 años y, aunque no tenía experiencia previa, aprendió viendo vídeos en internet y probando. A día de hoy, cuenta que ha levantado cuatro cabañas hasta dar con la que considera actualmente su casa, y asegura no haberse gastado ni 5.000 euros.
“No me gustan las casas de cemento, no me gustan los pisos”, señala, haciendo hincapié en que su objetivo es “vivir y morir” en una cabaña construida con sus propias manos, porque para ella, el valor está en haberse hecho un hogar a su medida y no depender de un alquiler.
“La gente está amargada por hacer ocho horas diarias para cobrar un sueldo, comprarse un piso que van a estar toda su vida pagando”.
Yaya se fue de casa de sus padres cuando tan solo tenía 17 años y nunca ha compartido la idea de trabajar toda la vida para pagar una vivienda, ya que nunca se ha sentido identificada con ese modelo. Así, para la jubilada, vivir en la montaña no es solo una forma de ahorrar, sino una manera de estar en paz.
“Me gusta estar a mi bola”, resume, convencida de que la libertad que buscaba no la iba a encontrar en un piso ni en una vida en la que tuviera que estar atada a un alquiler. Por ello, asegura que quiere seguir haciendo “cabañas en la montaña y morir en una de ellas”.