En pleno mes de agosto, y con un verano en el que ya se han producido varias olas de calor, son muchos los que buscan soluciones para refrescarse en casa. Cuando no se dispone de aire acondicionado o no se quiere usar durante todo el día para reducir el gasto (esto es lo que cuesta tenerlo encendido todo el día), muchos recurren a los ventiladores para combatir el calor. Sin embargo, aunque estos aparatos pueden dar sensación de alivio, no siempre funcionan como muchas personas creen.
El físico austriaco Werner Gruber ha desmontado en una entrevista con Heute una idea muy extendida sobre los ventiladores. Según explica, encender uno en una habitación cerrada no enfría el ambiente ni reduce la temperatura de la estancia. “En una habitación cerrada, no tiene ningún efecto”, aclara.
El motivo es que el ventilador no genera frío, solo mueve el aire que ya hay en la habitación. Por eso, si el aire está caliente, lo único que hace es desplazar ese mismo aire de un lado a otro. “Simplemente hace circular el aire, en una habitación cerrada no sirve absolutamente para nada”, señala Gruber.
El ventilador solo funciona si el aire llega al cuerpo
Esto no significa que el ventilador sea completamente inútil. La clave, según el físico, está en que el flujo de aire llegue directamente al cuerpo. “El ventilador solo se nota si estoy sentado cerca de la brisa”, explica.
El efecto es mayor cuando la piel está húmeda o cuando la persona está sudando. En ese caso, la corriente de aire acelera la evaporación del sudor, y esa evaporación ayuda a disipar el calor corporal. “Si estoy sudando o acabo de salir del baño, la diferencia es enorme”, afirma.
Por eso, el ventilador no enfría la casa, pero sí puede hacer que una persona tenga una mayor sensación de frescor si está colocada cerca del aire. Aun así, Gruber recomienda no permanecer demasiado tiempo directamente frente a la corriente, ya que en personas sensibles puede provocar tensión muscular. Su consejo es colocarse cerca, pero no justo en el chorro de aire: “Es mejor sentarse justo al lado de la corriente de aire”.
No importa el tipo de ventilador
Otra de las dudas habituales es qué ventilador enfría más, uno de pie, uno de torre o uno de mesa. Para Gruber, la diferencia es mínima porque todos funcionan con el mismo principio, que es mover el aire.
“Es completamente irrelevante porque el ventilador no hace más que crear una corriente de aire”, explica. Es decir, lo importante no es tanto el modelo, sino cómo se coloca y si el aire llega realmente al cuerpo.
El físico también advierte de que abrir una ventana cuando hace más calor fuera puede ser contraproducente. Si el ventilador favorece el intercambio de aire, puede acabar entrando más aire caliente del exterior en la vivienda.
Para bajar realmente la temperatura de una casa, Gruber apunta a que la solución más eficaz es el aire acondicionado. En cambio, se muestra más crítico con los pequeños enfriadores de aire que funcionan con agua, ya que pueden aumentar la humedad y hacer que el calor resulte todavía más sofocante.