El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se ha convertido en un pilar fundamental para la investigación y el desarrollo de los acontecimientos de la crisis migratoria que afectan a la Ciudad Autónoma de Ceuta y que pondría en riesgo a la Península tras detectarse actividad de las mafias facilitadoras para el paso del estrecho que cobran hasta 9.000 euros por migrante. La tensión es palpable entre los miembros del Gobierno de España pero concretamente en el caso de los ministerios de Defensa (Margarita Robles) e Interior (Fernando Grande-Marlaska).
Ambos mantienen versiones distintas sobre la información manejada por los servicios de inteligencia españoles antes de la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos entre los días 30 y 31 de julio. Robles ha asegurado que el CNI había alertado de que se estaban produciendo movimientos a través de las redes sociales y que esa información estaba en manos de las autoridades responsables de la seguridad fronteriza.
Pero el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, salió al paso rápidamente afirmando que no tenía conocimiento de ningún informe que pudiera hacer prever un episodio de estas características. Ahora, como informa ABC, se trata de determinar si los datos se dieron a conocer de manera verbal o por escrito.
Robles dice que sí, que ese aviso se ha producido pero que los documentos que escriben en el servicio de inteligencia son secretos y a su vez, Marlaska defiende que de haberse sabido algo de semejante magnitud, las instancias superiores hubiesen sido avisadas de inmediato para la adopción de medidas extraordinarias.
Los documentos elaborados por el CNI son secretos
El CNI (Centro Nacional de Inteligencia) es un organismo público que se encarga de obtener, analizar y convertir la información recabada en útil para el presidente del Gobierno y su equipo. Depende directamente del Ministerio de Defensa y tiene como misión principal la de ayudar al Ejecutivo a tomar decisiones relacionadas directamente con la seguridad nacional.
Entre estas se encuentran la de prevenir amenazas tanto del interior como de fuera de España, centrándose en ámbitos como el terrorismo, crimen organizado, ciberseguridad y los riesgos que puedan afectar a los intereses económicos, políticos o estraégicos del país.
Nació en 2002 para sustituir al Centro Superior de Información y Defensa (CESID) y por la naturaleza de sus funciones, buena parte de la actividad y los documentos que elaboran son secretos. En Ceuta hay actualmente 25 miembros del CNI, como apuntó Robles en su comparecencia en el Congreso para monitorizar a diario la situación de la zona desde distintas perspectivas y compartir los datos con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Movilización marroquí por medio de las redes sociales
Fuentes implicadas en este tema han asegurado al medio ABC que el CNI comunicó el día 29 de julio antes de la entrada masiva, que se estaba produciendo movimientos sospechosos a través de las redes sociales y por medio de servicios de mensajería. Los datos habrían sido trasladados a la Delegación del Gobierno en Ceuta, a la Guardia Civil, Policía Nacional y el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas.
Las 180.000 personas que destaca la información coincide con el número de seguidores que según aseguró la ministra de Defensa, tenían los grupos de Facebook y WhatsApp en los que estaba circulando el llamamiento para la entrada en Ceuta. Entonces, según Robles, el CNI, las Fuerzas Armadas y los demás servicios de inteligencia respondieron como debían que es compartiendo el análisis con las autoridades correspondientes.
Destacó que el informe pudo darse verbalmente y por parte de la Guardia Civil se ha confirmado que existió un intercambio de información con los servicios de inteligencia quienes aseguraron que la movilización llevaba promoviéndose desde el pasado 8 de julio.
Y por parte del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas se habría avisado de movimientos en Marruecos para poder pasar la frontera.
El PP pide un “careo” entre ministros
Por parte de la oposición, fuentes consultadas por el medio antes citado apuntaron a un “careo” entre los dos ministros para poder averiguar “quién de los dos está mintiendo” ya que de demostrarse que existieron esos informes y que el Gobierno no actuó “Sánchez debería marcharse”.
“Son muchas las ocasiones en las que el presidente no se entera de qué está pasando en su entorno y cuando lo hace no reacciona de la manera adecuada”, aseguran.