Una asesora laboral cuenta cómo saber si tienes un jefe lamentable o el problema eres tú: “quejarse es lo fácil”

Identificar los patrones de un jefe tóxico es importante, pero la autocrítica y la adaptación estratégica lo son también.

Verónica, asesora laboral |RRSS
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¿Quién no se ha quejado alguna vez de sus jefes? Lo reconozcan o no, la mayoría de personas se han sentido frustradas por el trabajo. Ahora, ¿están esas quejas verdaderamente justificadas? A veces, puede faltar autocrítica, y es un aspecto al que ha apuntado recientemente Verónica, mentora de Desarrollo Profesional y Bienestar Laboral, a través de sus redes sociales.

“¿Cómo saber si tienes un manager lamentable o si el problema eres tú?”, es la pregunta que plantea, ante la realidad de que, la mayoría de personas con más de un año de experiencia, tienen “una lista de quejas sobre su manager”. Sobre estas, primero reconoce que “probablemente, estén justificadas”. Pero también que “quejarse es lo fácil”, cuando hay cuestiones respecto a la relación con nuestro manager que son responsabilidad nuestra aprender a gestionar correctamente.

Cuándo es problema del manager

Verónica indica que el problema viene de ‘arriba’ cuando, primero, los trabajadores no saben con claridad que es lo que esperan de ellos realmente, ni qué criterios usan para evaluar su trabajo, qué define un buen trimestre o “qué prioridades pesan más”.

La segunda señal es cuando las prioridades cambian sin explicación alguna: “Lo que que es urgente cambia casi cada día y nadie te explica por qué. Esto suele indicar que tu manager no está filtrando hacia abajo todo eso que recibe desde arriba y ese tipo de situaciones pueden generar cierto ‘burnout’ o hartazgo dentro del equipo”.

El tercer síntoma es cuando solo se recibe feedback cuando las cosas van mal: “Un buen management opera al revés, un feedback frecuente que reconoce lo que sí funciona y detecta lo que no antes de que se convierta en un problema”. Otro error, señala, es cuando el manager evita las conversaciones difíciles, esquiva los conflictos y no gestiona las decisiones que requieren defender a su equipo frente a otro departamento.

En relación a esto, también se equivoca el mánager que “no te defiende hacia arriba”: “Cuando hay un error, lo asume el equipo, pero cuando hay un acierto se lo apropia a él”. La última señal de que, efectivamente, no se está ante un buen mánager, es cuando hay una rotación alta: “mira cuántas personas se han ido de su equipo en los últimos años. Y si son bastantes y no fue por una reestructuración de la compañía, hay una constante y probablemente esa constante sea esta persona”.

Cuándo es problema del trabajador

Al contrario, también hay señales de que el problema está en los trabajadores. El primer error es cuando los empleados están esperando a que su jefe les lea la mente, asumiendo que tienen que saber lo que necesitan sin haberlo pedido. “Esas quejas sobre ‘es que mi manager debería estar haciendo X’ sin que tú le hayas dado una petición clara, realmente son expectativas no comunicadas”.

Otra mala práctica por parte del trabajador es no dar visibilidad a su ‘performance’. “Esperar a la evaluación anual o la ‘performance review’ para soltarle todo lo que has hecho a lo largo de estos meses es una decisión que casi siempre te va a perjudicar”, advierte la asesora laboral.

La tercera señal es cuando se reacciona “a su estilo de comunicación en lugar de adaptarte a él”. “Hay managers que son muy directos al hablar, hay otros que son todo lo contrario. Hay quienes prefieren formato escrito, quienes deciden muy rápido, quienes necesitan varias reuniones para tomar una decisión. Su estilo puede no ser el ideal, pero adaptarse a él te va a quitar muchos dolores de cabeza”, explica, aconsejando que debemos saber cómo comunicar las cosas.

El último síntoma, que coincide con la parte del manager, es cuando el empleado también evita las conversaciones incómodas. “¿Has tenido alguna vez una conversación directa, preparada, no emocional, en la que le has planteado a tu manager los problemas concretos que percibes en vuestra dinámica de trabajo? No te estoy hablando de una queja en caliente. Baja tu manager a Tierra, humanízalo, no lo mires como una especie de Dios o gurú que tiene todo poder sobre ti y pierde ese miedo a hablar las cosas de forma asertiva”, afirma.

Con todo esto, como reflexión final, Verónica explica que es igual de importante detectar patrones tóxicos como ver “cómo puedes navegarlos de forma estratégica”, siendo necesario mirarse “un poco en el espejo” y ver qué puedes hacer mejor “para minimizar el impacto de esos comportamientos en ti”.

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