La conciliación laboral se ha convertido en uno de los grandes retos para empresas y trabajadores en los últimos años. Cada vez son más las compañías que optan por flexibilizar los horarios para favorecer el equilibrio entre la vida personal y profesional, aunque estos cambios no siempre encajan con las necesidades de la empresa.
Sobre esto se ha pronunciado David Canales, empresario y creador de contenido, a través de un vídeo publicado en TikTok (@david_canales_cerda), donde habla de la delicada situación económica que atraviesa una de sus empresas después de modificar el horario laboral de la plantilla. El cambio, planteado para facilitar la conciliación familiar y reducir las dificultades de transporte de las trabajadoras, habría provocado una fuerte caída de la facturación hasta comprometer el pago de las nóminas.
“Por querer mejorar el puesto de trabajo, ofrecer mejores condiciones y atraer a mejor talento, decidí intentar realizar una jornada continua”.
La empresa llevaba nueve años atendiendo al público con una jornada partida, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00, de lunes a viernes. “Evidentemente, este horario causaba problemas de conciliación familiar, muchas quejas y muchas bajas”, asegura David, por lo que decidió implantar una jornada continua de 10.00 a 18.00, con el fin de mejorar las condiciones laborales, atender las demandas de la plantilla y hacer más atractivo el puesto de trabajo para futuras incorporaciones.
La empresa perdió sus horas de mayor facturación
Sin embargo, el cambio de horario habría alterado el funcionamiento comercial de la empresa, ya que las dos horas centrales del día registraban muy poca actividad, mientras que la franja comprendida entre las 18.00 y las 20.00 concentraba una parte relevante de los ingresos.
“Teníamos dos horas al mediodía muertas en las que no facturábamos prácticamente nada”, afirma, asegurando que el negocio dejó de operar durante las horas de mayor demanda. “Las horas de máxima facturación son por la tarde, sobre todo de 18.00 a 20.00”.
“Han caído los ingresos estrepitosamente. Ya no se pagan ni las nóminas”.
En este sentido, David asegura que, en un principio, la jornada continua fue bien recibida por las trabajadoras, pero no tuvo la misma respuesta por parte de los clientes. Aproximadamente un año después de introducir el nuevo horario, los ingresos habrían descendido hasta situar la empresa en una posición que califica de “bancarrota”.
Volver al horario anterior o cerrar la empresa
Ahora, David sostiene que debe elegir entre recuperar la jornada partida o poner fin a la actividad de la empresa. Pero, la primera alternativa podría generar un conflicto con la plantilla y exigir una negociación de las condiciones laborales, mientras que la segunda supondría el cierre de un negocio que llevaba casi una década en funcionamiento.
“Tengo dos opciones: decirles a los trabajadores que vuelvan al turno anterior, cosa que sé que me va a traer problemas legales, o cerrar”, resume.
Sin embargo, la modificación de los horarios laborales no depende solo de la voluntad del empresario cuando afecta a condiciones de la plantilla, sino que su aplicación concreta puede estar sujeta a lo establecido en los contratos, al convenio colectivo correspondiente y a la normativa laboral.
“Todo esto por intentar hacer un puesto de trabajo más digno y mejor”, concluye David, que termina el vídeo trasladando públicamente el dilema al que asegura enfrentarse. “¿Y ahora qué? ¿Qué hago?”.