Con apenas 22 años, Santiago Marín asegura haber logrado algo que para muchos jóvenes resulta inalcanzable, como es comprar una vivienda. El joven, natural de Albacete, ha explicado en ‘laSexta Xplica’ que adquirió una casa en un municipio cercano a la capital albaceteña por menos de 50.000 euros, financiándola mediante un préstamo personal que prevé liquidar en 5 años.
Durante el debate, Santiago ha señalado que la vivienda no procede de una herencia y que la está pagando con sus propios ingresos. “En cinco años la tendré pagada. Ya tengo una propiedad a mi nombre”, ha apuntado.
El campo, la clave de su estabilidad económica
Preguntado por cómo ha conseguido acceder a una vivienda siendo tan joven, Santiago ha atribuido que su situación se debe a su empleo en el sector agrícola. Trabaja con tractores y considera que su perfil profesional tiene una demanda elevada porque escasean los trabajadores especializados en este sector.
“Hay mucha gente que quiere trabajar en el campo, pero no profesionalmente, simplemente temporeros y demás”, ha afirmado, defendiendo, en este sentido, que la falta de mano de obra cualificada ha favorecido sus oportunidades laborales, lo que le ha permitido tener “un sueldo bastante bien”, suficiente para afrontar el pago de la vivienda.
Su visión desata el debate sobre los salarios en el campo
Las palabras de Santiago encontraron la réplica de Amina Mouthadi, otra de las participantes en el programa, que ha cuestionado que el problema del sector sea la falta de profesionales y no las condiciones laborales. “Lo que no hay son sueldos dignos para que la gente vaya a trabajar”, ha sostenido.
Así, Amina comparó su situación con la del joven al recordar que, con 36 años, dos hijos y viviendo de alquiler en Bilbao, paga 700 euros mensuales por su vivienda. Además, calificó de “chocante” que alguien de 22 años sostenga que la gente no quiere trabajar en el campo y defendió que muchos trabajadores rechazan ciertos empleos por las condiciones económicas.
“Olé tú por haberte comprado un piso con 22 años, pero decir que no hay gente cualificada para el campo… Lo que no hay son sueldos dignos”.
Por su parte, el joven defendió que su salario es digno y negó que las jornadas y remuneraciones del campo se correspondieran con las cifras mencionadas por la camarera.