El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este miércoles tras las críticas y advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, por la postura de España ante la guerra en Oriente Medio. Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo ha señalado que el Gobierno está analizando “escenarios y posibles medidas” para amortiguar el impacto económico del conflicto en hogares, trabajadores, empresas y autónomos.
El anuncio llega en un momento de creciente escalada militar en la región y ante el riesgo de que la guerra genere nuevas tensiones en los mercados energéticos y financieros. En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, Sánchez ha explicado que el Gobierno ya trabaja en planes de contingencia para actuar si el conflicto termina afectando a la economía española.
El presidente también ha defendido que España afronta esta situación desde una posición económica más fuerte que en crisis anteriores. Según ha explicado, el crecimiento de la economía y la política fiscal del Gobierno permiten contar con recursos suficientes para responder si la situación empeora. “España cuenta en estos momentos con los recursos necesarios para hacer frente también a esta crisis”, ha asegurado.
En este sentido, ha señalado que la respuesta podría ser similar a la aplicada en otras crisis recientes, como la pandemia del Covid-19 o la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. En aquellas situaciones el Gobierno aprobó medidas como ayudas a empresas y familias, bonificaciones en la energía y mecanismos para proteger el empleo.
Riesgo de encarecimiento energético
Sánchez ha advertido de que uno de los principales riesgos económicos del conflicto está en la energía. Según ha explicado, la situación ya está generando incertidumbre en los mercados y podría provocar “subidas en el precio del petróleo y también del gas”, algo que suele terminar afectando a la inflación y a los costes de muchas empresas.
El presidente también ha recordado la importancia del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave por donde pasa gran parte del petróleo y del gas que se transporta en el mundo. Si el conflicto afecta a esta zona o interrumpe el tráfico marítimo, los precios de la energía podrían aumentar a nivel internacional.
Preparación ante un conflicto a largo plazo
El jefe del Ejecutivo también ha pedido prepararse ante la posibilidad de que el conflicto se alargue en el tiempo. Según ha explicado, una guerra prolongada podría tener “consecuencias graves a escala global en términos económicos”, sobre todo si continúan las tensiones en los mercados energéticos o se ven afectados los intercambios comerciales.
Ante esta situación, el Gobierno prevé coordinar cualquier medida con los agentes sociales, como sindicatos y organizaciones empresariales, siguiendo el mismo modelo de diálogo que se utilizó durante otras crisis económicas recientes.
Coordinación europea
Sánchez también ha asegurado que España trabajará con el resto de países de la Unión Europea para preparar una respuesta conjunta ante los posibles efectos económicos del conflicto. En los últimos años, la UE ya ha coordinado medidas para afrontar crisis energéticas y financieras, un modelo que podría volver a aplicarse si la situación empeora.
Mientras tanto, el Gobierno seguirá vigilando la evolución del conflicto y su impacto en los mercados internacionales, especialmente en el precio de la energía y en la inflación, que suelen ser los principales factores que acaban afectando a la economía española.
El presidente ha concluido que el Ejecutivo actuará si la situación lo exige, con el objetivo de evitar que la escalada internacional termine encareciendo el coste de vida o perjudicando a las empresas en España.
“No a la guerra”
Sánchez ha defendido durante su comparecencia una postura clara contra la guerra y a favor de una solución diplomática al conflicto. El presidente ha insistido en la importancia de respetar el derecho internacional y ha pedido el cese inmediato de las hostilidades, advirtiendo de que responder a una ilegalidad con otra solo agrava los conflictos y aumenta el riesgo de una escalada mayor.
“La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: ‘no a la guerra’”, ha afirmado Pedro Sánchez durante su intervención.
El jefe del Ejecutivo también ha subrayado que España rechaza el régimen iraní, pero considera que la vía militar no es la solución. “No se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad”, ha señalado, al mismo tiempo que ha defendido que la comunidad internacional debe apostar por el diálogo y la diplomacia para frenar la escalada del conflicto.