La cultura del emprendimiento entre la comunidad china es algo que siempre ha creado mucha curiosidad en España y, en especial, cómo gestionan sus negocios para salir siempre ‘ganando’ económicamente, algo que se presupone pero que no tiene que ser siempre así.
Los clásicos bazares y los bares de barrio cuyos propietarios son ciudadanos chinos se convirtieron en algo básico de nuestra economía local ya hace unos años, con beneficios en algunos casos que muchos no pueden llegar ni a imaginarse. Algo que podría estar cambiando con nuevos modelos de negocio que podrían sustituir a los bazares chinos poco a poco. Dando algunos detalles sobre este tema, los presentadores del podcast ‘Un Chino y Medio’ dejaron ver cómo funcionan estos comercios familiares chinos, mostrando los verdaderos márgenes de ganancia que permiten a estas familias alcanzar la estabilidad financiera.
La barrera del idioma y el "fondo a la derecha"
Tal y como explicó Jiajun Yin, un joven creador de contenido y dueño de un bazar chino junto a sus padres, elegir los clásicos locales inmensos de venta al por menor (pero que bien parecen de venta al por mayor) que solemos ver en ciudades de diverso tamaño se debe a una estrategia de pura supervivencia y adaptación. "Son los ámbitos más estables. Más estables porque en un bazar tú no usas el idioma, tú usas 'al fondo a la derecha' y hay de todo. Tú vienes a buscar tijeras, tú vienes a buscar vasos, tazas, mesas, tijeras de podar...", cuenta el joven, evidenciando que el modelo de autoservicio permite a los inmigrantes prosperar sin necesidad de dominar el castellano.
Además, el margen de beneficio directo que tienen hacen que el esfuerzo de estar muchas horas trabajando atendiendo al público compense verdaderamente. Al hablar de números exactos, los datos resultan contundentes. Cuando el presentador le preguntó cuánto se generaba en un año si el local funcionaba bien, Jiajun respondió que se pueden ganar hasta 100.000 euros limpios al año. "Buen beneficio anual... 100k. [...] 150 de facturación y 100k de beneficio", especificó. La clave de este éxito económico está en los precios sin duda, ya que la falta de competencia cercana permite triplicar el valor de compra de los artículos. "Normalmente se le duplica el precio. Si no tienes competencia se le duplica el precio. Si tienes competencia, si tienes una tienda delante, a lo mejor no duplicas. Por ejemplo, de 75 céntimos [...] le habrá costado 20, 30... triplicas entonces". Por lo que, en términos de poder adquisitivo, el joven sentenció que el negocio es tan rentable que "puedes tener un Mercedes de 80.000 teniendo un bazar".
El miedo constante a los robos
Sin embargo, la gestión de estas grandes superficies no es fácil ni mucho menos, ya que el hay mucho riesgo de hurtos y robos masivos, que los propietarios a veces no saben cómo evitar, especialmente durante sus primeros años en España. Jiajun recordó lo difícil que fue empezar para su familia: "Al principio, cuando no teníamos el bazar grande, teníamos uno más pequeñito, que mi padre no dormía por las noches porque se preocupaba de que no le vaya bien el bazar y claro, tío, que nos roben era perder dinero".
También recordó lo que le pasó con el típico ladrón, una situación que no hizo más que mostrar la impotencia que sufren los comerciantes frente a la delincuencia. "Me acuerdo de una vez en Navidad, que estaba todo lleno de gente, entró un tipo y robó una cosa así de grande, tío, y se fue [...] Una arrocera que no la puedes meter en ningún sitio. Vino con una chaqueta muy grande, una arrocera con su caja, lo metió en la chaqueta y se fue de la tienda", narró entre risas. Asimismo, el descaro del delincuente y la posterior intervención policial dejaron a la familia estupefacta, demostrando los riesgos diarios del comercio a pie de calle.
Los bares y el negocio oculto de las tragaperras
Por otro lado, también hablaron del auge de los bares gestionados por familias chinas, un sector que requiere una inversión mucho menor y que da beneficios rápido. "Hay gente que no sabe ni qué es café con leche ni qué es una caña, y ya abren un bar, tío, le suda la polla", comentó de forma muy coloquial.
Pero el verdadero y gran secreto financiero de la hostelería oriental está en algo que pocos saben, y no es otra cosa que los contratos de las máquinas recreativas. "Uno de los principales negocios de los bares son las máquinas tragaperras. O sea, tú puedes tener un bar que no funcione, pero a lo mejor tu bar funciona con las máquinas", detalló el locutor. Los cuantiosos ingresos que generan estas alianzas rompen cualquier expectativa laboral: "Yo conozco amigos que tienen un bar con dos máquinas tragaperras y fácilmente en un año cada máquina le puede dar 20.000 de beneficio, y cuando se acaba el contrato firman como una renovación [...] 'Si me dejas que ponga mi máquina aquí 5 años seguidos, te doy un bonus de otros 40.000'". En definitiva, estas cifras demuestran una inmensa y brillante capacidad de gestión de la comunidad asiática en España.