Aunque desde el Gobierno de España dicen que la economía va “como un cohete”, la realidad es que la capacidad de compra de los españoles se ha visto reducida desde la pandemia y, pese a la recuperación de los últimos tres ejercicios, esta todavía no ha vuelto al nivel de 2019.
Según el último cruce de datos entre Eurostat, la OCDE y el INE, estos llegan a la conclusión de que los trabajadores españoles ganan menos que sus homólogos europeos, a lo que se suma que hemos tardado más en recuperar lo que la inflación arrebató.
Eurostat detalla en su informe que el salario neto anual de una persona sin hijos en España es de 24.571 euros (para 2024), siendo esta la cifra más baja dentro de las cuatro grandes economías de la Unión Europea y por debajo de la media comunitaria, la cual está fijada en los 29.573 euros. De esta forma, el salario de España queda por detrás de otras economías como Francia, Alemania y también Italia.
| País | Salario neto anual (2024) |
|---|---|
| Alemania | 39.594 € |
| Francia | 32.354 € |
| Italia | 24.797 € |
| España | 24.571 € |
| Media UE | 29.573 € |
El coste de la vida estrecha la brecha, pero no la cierra
El poder adquisitivo depende, además del sueldo, de lo que cuesta vivir en cada país, y es ahí donde España sí cuenta con una cierta ventaja, ya que, según los niveles de precios del consumo de los hogares publicados por Eurostat en 2025, países como Alemania y Francia se sitúan por encima, mientras que España e Italia quedan por debajo.
Esto quiere decir que un sueldo bajo rinde mejor cuando son baratas las cosas en el mismo país. Al hacer este cálculo, las desigualdades entre los países de la Unión Europea se reducen bastante, por lo que la diferencia entre el más rico y el más pobre baja de 4,5 a 2,4 veces. Aun así, de las cuatro grandes economías europeas, solo Alemania logra tener una capacidad de compra por encima de la media de Europa.
Este deterioro en la capacidad de compra empezó en 2021. Según el informe Perspectivas del Empleo 2024 de la OCDE, en el mismo ya se advirtió que en el primer trimestre de ese año los salarios reales estaban un 2,5% por debajo del nivel previo a la pandemia, lo que hizo situar a España entre los países donde más habían caído. Para ese entonces, Francia y Portugal ya se habían recuperado, aunque, si bien es cierto, Italia acumulaba una pérdida todavía mayor (-6,9%).
Los últimos datos publicados por Funcas (con datos del INE) señalan que en 2025, y por tercer año consecutivo, los sueldos crecieron algo más que los precios (+0,6%), acercando el salario medio a los niveles que teníamos en 2019. Sin embargo, esta mejora se apoya en los contratos a tiempo parcial.
Es decir, que si nos fijamos solo en los trabajadores a jornada completa, su poder de compra sigue siendo un 2% más bajo que antes de la pandemia. Además, el coste total que asume la empresa por cada trabajador (lo que se conoce como coste laboral) fue de 3.218 euros al mes.
Sueldos que suben menos, no precios que suben más
La particularidad española no es una inflación más alta, sino un avance nominal más débil de las nóminas. Entre enero de 2021 y mayo de 2024, los precios crecieron un 22,1% en la media de la UE frente al 19,3% en España. El Banco de España atribuye el retraso a la baja productividad y a una brecha de PIB per cápita superior a los diez puntos con la media europea.
Esto es llamativo, ya que España lidera el crecimiento económico entre las economías más avanzadas con un PIB que ronda el 3%, pero ese crecimiento no llega al bolsillo del trabajador. El único indicador que sí ha ganado terreno real desde 2019 es el salario mínimo interprofesional, un 6,5% por encima de la inflación, tras alcanzar en 2023 el objetivo del 60% del salario medio.