Raúl, 43 años, agricultor y ganadero en un pueblo: “Perderemos 200 euros por hectárea de cereal, es un año muy duro”

Las regulaciones, todos los gastos a los que tiene que hacer frente y la competencia exterior apenas le dejan beneficio a este productor local.

Raúl del Brío Encinas en su explotación |EL ESPAÑOL de Castilla y León
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Vivir del campo cada vez es más difícil en España, por más que el Ministerio de Agricultura ponga en marcha ayudas para compensar el aumento de los costes de los fertilizantes y otras medidas para apoyar a los agricultores. Y es que no solo se trata de los gastos, sino también de las regulaciones que vienen de Europa o de la competencia exterior, entre otros factores que hacen muy difícil que una explotación agrícola o ganadera se sostenga.

Si además la explotación se encuentra en la España vaciada el reto puede ser aún mayor. Muchas veces los temporales y otras la competencia del extranjero, donde en lugares como Marruecos la jornada solo cuesta 8 euros en comparación con los 90 euros que cuesta en España, hacen imposible luchar en precios y beneficios. Las campañas de recolección y el aumento imparable de los gastos no permite a los profesionales del campo tener ganancias. Raúl del Brío Encinas, un agricultor y ganadero de 43 años nacido en el pequeño municipio salmantino de Aldearrodrigo (de apenas 143 habitantes), dio cifras concretas para que se vea cómo afecta la crisis al sector del cereal en su casa.

Una vida ligada a los animales y la maquinaria

La historia de este salmantino ha estado siempre unida a la tierra y a la vida en el campo. Durante una entrevista concedida a El Español de Castilla y León, el protagonista contó de dónde viene su afición por la agricultura y cómo empezó a dedicarse a ello. "Cuando era pequeño siempre tuve claro que quería ser agricultor y ganadero. Lo llevo en la sangre. Desde que naces estás en la explotación, prácticamente. Es una forma de vida", recuerda el agricultor. Asimismo, recordó cómo "antes de llegar a los pedales ya conducía máquinas y tractores", evidenciando una vocación que heredó directamente de sus abuelos.

Actualmente, Raúl gestiona unas 600 hectáreas de terreno. De ellas, 300 se destinan a la agricultura (con cultivos de trigo, girasol y forrajes), mientras que las 300 restantes sirven de pasto para su ganadería de vacuno de carne. A pesar de declararse como "una persona extrovertida, sociable y al que le gusta implicarse en todo lo que tiene que ver con su pueblo", el trabajador no pudo ocultar su enorme preocupación por las cuentas de esta temporada.

No puede asumir las pérdidas y ni luchar contra la competencia

Al analizar la rentabilidad de su negocio, el pronóstico de Raúl no es precisamente bueno. Aunque en la parte ganadera si que pudo dar buenos precios y ganar algo de dinero, en los cultivos solo tuvo pérdidas. "En lo que tiene que ver con la agricultura, este año, va muy mal y estaremos en pérdidas [...] Es un año muy duro. Perderemos 200 euros por hectárea de cereal", avisó el agricultor. Los números no engañan: preveía facturar apenas 500 euros frente a unos enormes costes de producción de 700 euros por hectárea.

Con esta situación tan complicada, el profesional criticó duramente las trabas burocráticas que no le dejan ser competitivo. "El problema que tiene España es que no puede competir, en igualdad de condiciones, con los países de los que nos entra la mercancía en la actualidad por las prohibiciones que tenemos a la hora de usar productos para producir mejor y a menor precio". Por lo que, si la crisis de precios continúa así, el salmantino se plantea incluso la reducción de la superficie cultivable. "El año que viene pensamos en sembrar menos superficie porque para seguir perdiendo dinero es mejor no sembrar", terminó indignado.

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