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Un propietario instala un jacuzzi en su piso para alquilarlo a parejas: los vecinos lo denuncian y la justicia le obliga a retirarlo en 15 días y a cesar la actividad

Ofrecía el apartamento como una experiencia con spa en Airbnb y Booking, pero las molestias, el riesgo estructural y la actividad no autorizada acabaron en los tribunales.

Un jacuzzi con velas
Un jacuzzi con velas |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Los alquileres turísticos no dejan de generar conflictos en muchas comunidades de vecinos, los propietarios se quejan de las molestias que generan la entrada y salida contínua de personas y en ocasiones cuando se transforman en experiencias que van más allá de una simple estancia. Es lo que ocurrió en un edificio francés donde un propietario decidió convertir su apartamento en un espacio con jacuzzi pensado para parejas. La iniciativa, anunciada en plataformas como Airbnb y Booking, terminó en los tribunales tras las quejas de los vecinos.

El alojamiento no era convencional. Según recogen desde Figaro inmobiler en el anuncio, se describía como un “acogedor rincón con spa” equipado con cama de matrimonio, techo con espejos, iluminación especial y un jacuzzi con varios chorros de agua y aire. Todo estaba diseñado para ofrecer una experiencia diferente a quienes lo alquilaban por noches. Sin embargo, lo que para algunos era una escapada atractiva, para los vecinos se convirtió en un problema diario.

La comunidad comenzó a denunciar molestias constantes. “Oigo el zumbido del motor cuando está en marcha, así como el chapoteo del agua, que me impide dormir”, explicaba uno de los veicnos. A esto se sumaban olores a cloro en las zonas comunes cuando el jacuzzi estaba en funcionamiento. Ante esta situación, la comunidad de propietarios decidió actuar y llevó el caso a los tribunales.

Una actividad no autorizada con riesgos para el edificio

Durante el procedimiento, no solo se analizaron las molestias, sino también otros factores clave. Uno de ellos fue el posible riesgo estructural que el jacuzzi provocaba en el edificio. Un informe señalaba que este tipo de instalaciones puede superar fácilmente la tonelada de peso con el agua, algo que podría exceder la carga máxima permitida. El propietario, sin embargo, no aportó ningún estudio técnico que garantizara la seguridad de la instalación.

Ell punto decisivo fue el uso del la vivienda, y es que la comunidad había prohibido expresamente actividades comerciales sin autorización, y el juez consideró que el alquiler ofrecido iba más allá de una simple vivienda turística. Las reseñas y servicios incluidos, como limpieza, recepción de huéspedes o el uso del spa, hacían que la actividad se asemejara a un servicio hotelero.

Por ello, el tribunal ordenó al propietario cesar la actividad de alquiler turístico y retirar el jacuzzi en un plazo de 15 días, bajo amenaza de una multa diaria en caso de incumplimiento.