El físico Niels Bohr, uno de los padres de la mecánica cuántica, estableció la paradoja que define al conocimiento técnico. Según los testimonios de sus colaboradores, esta visión del aprendizaje sitúa el fallo como el único camino hacia la especialización.
“Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que pueden cometerse en un campo muy estrecho”- Niels Bohr.
La primera aparición de esta frase fue en la entrevista "Dr. Edward Teller's Magnificent Obsession", publicada por Robert Coughlan en la revista LIFE el 6 de septiembre de 1954, donde Edward Teller la atribuye a su antiguo maestro como un dicho oral.
Su popularización, a veces atribuida a un número de The New Yorker de 1955, parte de aquella entrevista. Y es que, Bohr trabajaba a través de conversaciones largas con sus colaboradores y dejó muchas declaraciones memorables que solo se conservan por el testimonio de quienes le escuchaban.
Cómo trabajaba Bohr para llegar a esa definición
Bohr dirigió desde 1921 el Instituto de Física Teórica de Copenhague, hoy llamado Instituto Niels Bohr, donde se formaron varias generaciones de físicos cuánticos. Su método consistía en discutir cada idea con sus colaboradores hasta agotar todas las objeciones posibles. Eso significaba que en la práctica hubiera muchas equivocaciones, la mayoría delante de testigos.
Para Bohr, el experto que resaltaba era el que conocía todas las respuestas equivocadas. Un físico que no se había equivocado todavía solo había explorado una parte mínima del problema. La pericia, leída así, no se hereda con el título; se acumula con el incidente.
Por qué la idea sigue funcionando
La definición del experto mantiene su vigencia hoy en día porque describe cómo se forma
la experiencia en cualquier oficio técnico. Un cirujano que no ha visto complicaciones difíciles aplicará protocolos de manual. Un programador que no ha provocado miles de fallos, tendrá una idea simplificada de su trabajo. Un abogado que no ha perdido un juicio, pensará diferente que uno que sí. En todos los casos, la pericia se mide por la cantidad de tropiezos que fueron acumulados.
Además, la frase tiene un segundo significado. Bohr habla de un campo muy estrecho. Y es que la especialización extrema es la condición para conocer todos los errores posibles, porque solo en un dominio que ya conoces, caben todos los tropiezos.

Esta observación devuelve la cita a su origen. No se llega a experto por equivocarse en muchos sitios distintos, sino por hacerlo muchas veces en el mismo. Esta lógica es lo que ha formado a la ciencia desde el siglo XX, cuando los grandes avances han venido de campos cada vez más acotados y de equipos que cometen errores, pero que los documentan, los publican y permiten que otros aprendan de ellos.

