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Estas son las nacionalidades que te permite tener España

Los ciudadanos españoles pueden tener doble nacionalidad y no perder la española si la otra nacionalidad es la de Andorra, de países iberoamericanos, de Guinea Ecuatorial o de Filipinas


Pasaporte español
Pasaporte español |Envato
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Para cualquier ciudadano es fundamental sentirse identificado y relacionado legalmente con un país. Para ello es indispensable tener una nacionalidad. ya que es el vínculo jurídico y político que une a una persona con un Estado, otorgándole derechos y deberes dentro de ese país. La idea de tener una nacionalidad abarca mucho más que el simple hecho de ser de un país, implica tener la ciudadanía de ese Estado, el derecho a residir y trabajar en ese lugar, tener la protección diplomática en el extranjero y la participación en la vida política, entre otros.

La nacionalidad se puede conseguir mediante diferentes procesos, según los requerimientos de cada país o el tiempo de residencia continuada que se pide. Es posible llegar a obtener la nacionalidad de un país por nacimiento, residencia, naturalización, arraigo sociolaboral, matrimonio u otras opciones que dependen directamente de la legislación de cada Estado.

Pero hay ciudadanos que optan a tener más de una nacionalidad, además de la suya de origen. Poder tener la doble nacionalidad, o incluso más de 3, es algo que depende ya no solo del ordenamiento del país en el que ya se encuentra nacionalizado, sino de las leyes del otro país al que se quiere pertenecer. En algunos países la obtención de una nueva nacionalidad significa perder o renunciar a la nacionalidad anterior.

En el caso de España, el régimen de nacionalidades lo controla el ordenamiento jurídico interno, que establece las formas de adquisición y conservación de la nacionalidad, los supuestos en los que se puede perder la nacionalidad española y las nacionalidades que se pueden obtener estando en posesión de la española sin perder esta.

Cómo funciona la doble nacionalidad en España

Aunque el número exacto de nacionalidades que se puede tener de forma simultánea con la española depende del marco legal de los países en los que esté nacionalizado el ciudadano, el reglamento español tiene un límite de nacionalidades dependiendo del país de procedencia o el lugar de nacimiento.

España permite la doble nacionalidad cumpliendo una serie de supuestos, es decir, que si el ciudadano no se encuentra en ninguno de ellos, el hecho de obtener otra nacionalidad a todos los derechos supondrá la pérdida de la española. Estas son las condiciones y los países con los que se puede estar en posesión de la doble nacionalidad:

  • Los ciudadanos españoles pueden adquirir la nacionalidad de Andorra, de países iberoamericanos, de Guinea Ecuatorial y de Filipinas sin perder la nacionalidad española.
  • Las personas de nacionalidad andorrana, iberoamericana, ecuatoguineana, filipina o los judíos sefarditas pueden obtener la nacionalidad española sin necesidad de renunciar a la suya.
  • Los españoles que adquieran otra nacionalidad fuera de estos supuestos deberán comparecer ante el Registro Civil del Consulado de España en el país donde residen, así como demostrar en un plazo de tres años su voluntad de conservar la nacionalidad española.
  • Un español mayor de edad puede renunciar voluntariamente a su nacionalidad, siempre y cuando haya adquirido otra nacionalidad previamente para evitar la apatridia.

Cualquier persona puede mantener la doble nacionalidad si se encuentra en alguna de las circunstancias anteriores, principalmente con países de habla hispana y territorios con vínculos históricos con España.

Excepción con los apátridas

Un apátrida es aquel que no tiene nacionalidad reconocida por ningún país, es decir, que no es considerado ciudadano de ningún Estado, lo que le impide acceder a derechos básicos como un pasaporte, trabajo legal, asistencia consular o protección legal en muchas situaciones.

La mayoría de personas apátridas lo son por motivos relacionados con conflictos bélicos, contradicciones entre leyes de varios países, discriminación étnica o de género en su país de origen, desaparición de un país (como ocurrió con la URSS) o la pérdida de nacionalidad sin adquisición de otra. Un claro ejemplo son los refugiados de ACNUR.