Las ofertas de empleo falsas han dejado de ser anuncios mal redactados y fáciles de identificar. Ahora imitan procesos de selección completos, con reclutadores que mantienen conversaciones durante varios días, entrevistas por videollamada y correos de seguimiento para ganarse la confianza de la víctima.
El objetivo no siempre es robar dinero de forma inmediata, sino conseguir datos personales o el acceso al ordenador desde el que la persona trabaja, según explica David Jiménez, director de operaciones de Flameera, una empresa especializada en ciberseguridad, en una entrevista para NoticiasTrabajo.
“La estafa empieza mucho antes de que se note”
Muchas personas siguen asociando las ofertas de empleo falsas con anuncios llenos de faltas de ortografía o promesas de salarios desorbitados. Sin embargo, David Jiménez asegura que los ciberdelincuentes han sofisticado sus métodos y que el engaño suele comenzar mucho antes.
“Lo que se monta es un proceso de selección completo, con su oferta publicada, su reclutador con perfil e historial, sus entrevistas y sus correos de seguimiento, todo preparado para parecerse a uno de verdad”, explica.
Uno de los casos que más le ha llamado la atención comenzó en LinkedIn. La víctima mantuvo conversaciones durante varios días con un supuesto reclutador, intercambió su currículum e incluso llegó a concertar una entrevista. Pero cuando intentó conectarse, recibió un mensaje indicando que existía un problema técnico y unas instrucciones para solucionarlo.
Siguiendo esos pasos, instaló sin saberlo un programa de control remoto que permitió al atacante acceder a su ordenador. La entrevista nunca llegó a celebrarse y el perfil del supuesto reclutador desapareció de LinkedIn pocos minutos después.
Para el experto, ahí está la clave de este tipo de fraudes. “La estafa empieza mucho antes de que se note. Arranca en el instante en que la víctima hace algo que en un proceso normal nunca haría”, explica.
Qué datos buscan los delincuentes y para qué los utilizan
Cuando la víctima cree que está a punto de firmar un contrato, los ciberdelincuentes comienzan a solicitar documentación que, en ese contexto, parece completamente normal. Entre los datos más habituales se encuentran el DNI por ambas caras, el número de la Seguridad Social, el IBAN para domiciliar la nómina o incluso un selfie sosteniendo el documento de identidad.
Con esa información pueden contratar líneas telefónicas, solicitar préstamos, abrir servicios en nombre de la víctima o cometer fraudes administrativos que pueden tardar meses en descubrirse. “El problema no es el dato suelto, es la combinación de todos ellos, porque juntando unos cuantos se puede construir una identidad completa”, advierte Jiménez.
Las señales que deberían hacer sospechar de una oferta de empleo
Aunque siguen existiendo señales clásicas como salarios demasiado altos, perfiles recién creados o correos enviados desde dominios sospechosos, el experto reconoce que los fraudes mejor preparados ya no presentan ninguno de esos indicios. Por eso recomienda fijarse en otro aspecto mucho más importante.
“En el momento en que un proceso de selección te pide instalar algo, abrir un enlace para arreglar un problema técnico o descargar una aplicación para poder hacer la entrevista, ahí hay que parar”, asegura.
También aconseja verificar siempre la oferta por un canal diferente al utilizado por el supuesto reclutador, consultando la página oficial de la empresa o llamando directamente a sus oficinas.
Qué hacer si ya has enviado tus datos personales
Si una persona descubre que ha facilitado información a una empresa falsa, debe actuar con rapidez. Si ha compartido datos bancarios, el experto recomienda contactar inmediatamente con el banco para bloquear tarjetas o cuentas y vigilar posibles movimientos sospechosos.
Si además instaló algún programa durante el supuesto proceso de selección, aconseja asumir que el equipo ha podido quedar comprometido. En ese caso, las contraseñas deben cambiarse desde otro dispositivo distinto al afectado y, si el ordenador también se utiliza para trabajar, conviene informar a la empresa cuanto antes.
Además, recomienda guardar todas las pruebas posibles, como capturas de pantalla, conversaciones o el perfil del supuesto reclutador, antes de denunciar los hechos y comunicar el fraude a la plataforma donde apareció la oferta.
El dato que nunca deberías entregar antes de firmar un contrato
Para Jiménez, si hubiera que elegir un único dato especialmente sensible sería el documento nacional de identidad. “En un proceso de selección real, el DNI, el número de cuenta y los datos de la Seguridad Social se piden después de que exista una oferta formal y alguien vaya a firmar un contrato. Nunca antes”, explica a NoticiasTrabajo.
El experto añade una última recomendación: ningún proceso de selección legítimo necesita que el candidato instale programas, ejecute archivos o conceda acceso remoto a su ordenador. “Si eso aparece, ya no es un proceso de selección”, concluye.

