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Se jubila y gasta más de 21.000 euros en un viaje a la Antártida: “No estoy ahorrando para que mis hijos lo hereden cuando muera”

La mujer de 65 años prefiere disfrutar de sus ahorros y ayudar a sus hijos mientras está viva, en lugar de renunciar a sus planes para dejarles una herencia.

Caroline durante el viaje
Caroline durante el viaje |Daily Mail
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Después de trabajar y ahorrar durante toda una vida, muchas personas llegan a la edad de jubilación pensando en conservar su patrimonio para dejar una buena herencia a sus hijos. Esto no siempre ocurre así, y hay padres que prefieren disfrutar del dinero que han ganado para tener una buena jubilación. Es el caso de Caroline Tapken, que decidió invertir una gran parte de sus ahorros en un viaje a la Antártida porque asegura que prefiere disfrutar de su dinero mientras todavía tiene salud.

Esta británica de 65 años está semijubilada después de más de 40 años trabajando en sectores como la hostelería, el marketing turístico y las relaciones públicas. Uno de sus últimos grandes gastos, según cuentan para Daily Mail, ha sido un viaje de casi tres semanas a la Antártida por el que pagó 18.000 libras, más de 21.000 euros.

“No estoy ahorrando dinero simplemente para que mis hijos lo hereden cuando muera”, explica Caroline, que tiene una hija de 30 años y un hijo de 28. Su intención es ayudarles mientras está viva y compartir experiencias con ellos, pero sin dejar que el hecho de pensar en dejarles herencia le impida cumplir sus propios planes.

Más de 21.000 euros por viajar a la Antártida

Caroline hizo el viaje junto a una amiga de 69 años, por el que cada una pagó 21.000 libras. Comenzaron la ruta pasando unos días en Buenos Aires, desde donde cogieron un vuelo hasta Ushuaia, en Argentina. Desde allí embarcaron en un pequeño barco de expedición con unos 128 pasajeros para recorrer la Antártida durante 12 días, donde pudieron ver distintas especies de pingüinos y acercarse a las ballenas. Antes de regresar a Reino Unido, también pasaron varios días en Uruguay.

“El viaje fue de otro mundo y mereció totalmente la pena”, asegura Caroline, que compartió un camarote doble con su amiga para reducir el coste. Según explica, este tipo de barcos no suele tener habitaciones individuales y los suplementos para quienes viajan solos pueden ser muy elevados.

Prefiere gastar sus ahorros mientras conserva la salud

Caroline asegura que no suele realizar grandes gastos en su vida diaria porque prefiere destinar el dinero a viajes y experiencias. “¿Para qué sirve el dinero si no es para disfrutarlo?”, se pregunta.

Además de la Antártida, ha recorrido el Caribe en velero y está valorando nuevas travesías desde Costa Rica o desde Europa hasta el Caribe, con un coste de entre 7.000 y 9.000 euros por persona. También planea viajar a Cracovia y colaborar como voluntaria en un centro de rehabilitación de tortugas en Sri Lanka.

La británica también utiliza parte de sus ahorros para viajar con sus hijos y ayudarles con los gastos. Para controlar cuánto puede permitirse gastar, cuenta con un asesor financiero y asegura que siempre ha sido prudente con su dinero e inversiones.

Aunque reconoce que quedarse sin ahorros es un temor habitual entre las personas de su edad, considera que los años comprendidos entre mediados de los 60 y mediados de los 70 deben aprovecharse para realizar los planes más exigentes. “No dejes las grandes cosas para cuando te sientas preparado para gastar, porque puede que tu dinero dure más que tu salud”, concluye.