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Instala placas solares en su balcón para ahorrar en la factura de la luz y un juez ordena retirarlas pese al apoyo mayoritario de los vecinos

Un juzgado le obliga a retirar una instalación fotovoltaica de 1,2 kW pese a que el propietario reunió firmas de apoyo, en un caso que vuelve a poner el foco en el vacío legal sobre las fotovoltaicas en balcones.

Placas solares en el balcón
Placas solares en el balcón |Gemini
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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Un vecino de Gdansk (Polonia) decidió dar el salto a la energía solar con una solución cada vez más habitual en ciudades europeas, instalar placas solares en el balcón para reducir la factura de la luz. La iniciativa le funcionó. Según su relato, su factura bajó más de un tercio. Pero ahora la justicia le ha ordenado desmontar la instalación porque, a ojos del tribunal, no quedó acreditado que tuviera la aprobación válida de la comunidad o, en este caso, de la cooperativa de viviendas que gestiona el edificio.

Según recoge el medio Observator, la resolución, dictada por el Juzgado de Distrito Gdansk-Północ, es de primera instancia y no es firme, por lo que el propietario ha anunciado que recurrirá. Aun así, el caso ya circula como aviso para otros residentes de edificios plurifamiliares en un contexto de regulación difusa sobre la llamada “fotovoltaica de balcón”, un formato pequeño y relativamente sencillo de montar, pero lleno de problemas cuando entra en juego una comunidad de vecinos donde hay fachadas, barandillas y elementos exteriores.

Cambió el contrato de luz para ser autosuficiente

Este hombre realizó la instalación en marzo de 2023 con un kit comercial pensado para balcones. Dos paneles colocados en la barandilla de una logia acristalada, con sus anclajes y un microinversor que convierte la corriente continua en alterna para uso doméstico. El coste, según la información publicada por Wyborcza.biz, rondó los 3.500 zlotys (unos 820 euros al cambio) para una potencia de 800 vatios.

Meses después añadió un tercer panel y alcanzó los 1,2 kW. Al superar el umbral de 800 vatios, comunicó el cambio a la distribuidora Energa-Operator, que sustituyó el contador por uno bidireccional y le otorgó el estatus de prosumer, productor y consumidor a la vez.

El conflicto no llegó por la tecnología sino por la burocracia. Antes de instalar los paneles, Krzysztof pidió permiso y le indicaron que necesitaba el respaldo de más de la mitad de los residentes de la comunidad de vecinos. Reunió firmas de alrededor del 60% de los vecinos con derecho a voto y aportó, además, un informe técnico de un perito en construcción. El argumento era que los paneles sustituían unas jardineras pesadas que ya estaban en el balcón.

Tras el montaje, solicitó la validación, pero la cooperativa se negó. Puso en duda la autenticidad y la trazabilidad de las firmas, alegando que no podía verificarse si correspondían a miembros reales o, por ejemplo, a inquilinos o visitantes. El asunto acabó en los tribunales y el juez dio la razón a la entidad gestora al considerar que no había forma de comprobar la veracidad de apoyo de la comunidad de vecinos. Por eso, tenía que desmontar la instalación.

El problema va más allá de un balcón

En Polonia, como en otros países, el despliegue de renovables en entornos urbanos choca con una pregunta básica, quién decide sobre lo que se ve desde fuera. Especialistas del sector vienen advirtiendo de que la ausencia de reglas claras empuja a muchas comunidades a la parálisis. En otros litigios, como uno en Olsztyn sobre el uso del tejado para paneles, los jueces también han frenado acuerdos colectivos por la queja de un solo vecino.

El incentivo económico existe. Expertos citados por la fundación Instrat calculan que una instalación de balcón puede suponer ahorros anuales medios de más de 700 zlotys (164 euros aproximadamente), con retornos en pocos años. En Alemania, en cambio es diferente y solo en los cuatro primeros meses del año pasado se contabilizaron más de 100.000 nuevas instalaciones en balcones.

Krzysztof insiste en que no buscaba un conflicto y sí a ser autosuficiente y reducir la factura de la luz cada vez más elevada. “Estoy dispuesto a rediseñarla”, ha señalado, mientras prepara la apelación.