Cada vez más padres y madres buscan fórmulas para transmitir su patrimonio sin perder calidad de vida ni renunciar a su vivienda. Es el caso de Alice, una mujer de 65 años que logró obtener 400.000 euros por su casa sin tener que abandonarla, y utilizó ese dinero para financiar el proyecto profesional de su hijo.
Segun informan desde Figaro Inmobiler, la mujer era la única propietaria de una vivienda junto al mar, después de haber heredado una parte tras la muerte de sus padres y comprado el resto a su hermano.
Ya con 65 años, empezó a plantearse cómo aprovechar ese patrimonio para ayudar a su hijo sin necesidad de vender su casa y mudarse, y decidió optar por la venta de la nuda propiedad. Que le permitiría seguir vivienda en la casa disfrutando del usufructo de la misma.
Vender la nuda propiedad sin dejar de vivir en la casa
En 2022 descubrió el sistema de renta vitalicia y, en concreto, la posibilidad de vender solo la nuda propiedad. Tras contactar con una agencia especializada, su vivienda fue valorada en 900.000 euros. Finalmente, un fondo de inversión compró la nuda propiedad por 400.000 euros.
“La casa se valoró entonces en 900.000 euros, y el fondo compró la nuda propiedad por 400.000 euro”, explica Alice en el medio. A cambio, ella conservó el usufructo vitalicio, es decir, el derecho a seguir viviendo en la casa de forma indefinida.
Este tipo de operación le permitió obtener liquidez inmediata sin perder su hogar. Además, en su caso no tuvo que recibir una renta mensual, sino que percibió directamente el capital, manteniendo el uso completo de la vivienda durante toda su vida.
Una donación sin impuestos para poner en marcha el proyecto de su hijo
Poco después de cerrar la operación en 2023, decidió transferir parte del dinero a su hijo. En total, le donó 130.000 euros sin pagar impuestos, gracias a las deducciones legales vigentes para este tipo de transmisiones.
Con ese capital, madre e hijo dieron un paso más y crearon una nueva sociedad inmobiliaria junto a la pareja de este. Juntos adquirieron una finca en el sureste de Angoulême por 280.000 euros, con el objetivo de desarrollar un proyecto profesional vinculado a la agroecología.
“Gracias a este dinero, mi hijo y su pareja, ambos de 31 años, pudieron llevar a cabo su fantástico proyecto”, explica Alice. La iniciativa incluye la puesta en marcha de un centro de formación agrícola que comenzará a recibir alumnos en septiembre de 2026.
Para ello, han invertido además unos 300.000 euros en reformas, con la intención de apoyar a nuevos agricultores y garantizar la viabilidad de sus explotaciones.
La mujer no oculta su satisfacción con la decisión tomada. “Me alegro de haberles aportado este capital”, afirma.

