Un camionero sobre los tiempos de descanso en el camión: “Algunas empresas se ofrecen a pagarnos la multa si no paramos a descansar. Lo hacen con gusto con tal de que llegue antes la mercancía”

El sector denuncia presiones para saltarse los tiempos de descanso y alerta de los riesgos en carretera y de las posibles consecuencias legales.

Un camionero aleatorio durmiendo |Canva
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El transporte por carretera constituye uno de los pilares esenciales de la economía española, al ser el responsable de que más del 90% de las mercancías lleguen a su destino. Sin embargo, el sector atraviesa una etapa de tensión, marcada por la falta de conductores, el encarecimiento de los costes y un deterioro de las condiciones laborales. 

En este contexto, Luis Carnota, director de la Oficina del Conductor, alerta de una práctica que genera inquietud en el sector y que, según denuncia, se traduce en presión sobre los conductores para incumplir la normativa. “Algunas empresas se ofrecen a pagarnos la multa si no paramos a descansar”, advierte en una entrevista para ‘El Debate’, una dinámica que compromete tanto la seguridad vial como la legalidad del propio sistema.

España cuenta actualmente con unos 250.000 transportistas, pero arrastra un déficit estimado de 20.000 profesionales. Esta brecha responde, en gran parte, al progresivo abandono de la actividad por parte de conductores que denuncian jornadas exigentes, y escaso relevo generacional. El envejecimiento del colectivo y la falta de incentivos para atraer nuevos trabajadores agravan una situación que ya es una realidad.

Normativa y control de los tiempos de conducción 

Uno de los puntos más sensibles de estos profesionales es el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso, regulados por normativa europea. De forma general, un conductor no puede superar las 9 horas diarias al volante (ampliables a 10 en casos excepcionales), ni las 56 semanales. Además, está obligado a realizar pausas de al menos 45 minutos cada 4 horas y media de conducción.

Estos datos quedan registrados en el tacógrafo, un dispositivo que permite a las autoridades verificar el cumplimiento de la ley. De hecho, llevan años reclamando que este sistema, ya plenamente implantado en el sector, sea reconocido también como registro oficial de la jornada laboral, al entender que refleja con precisión los tiempos de conducción, trabajo y descanso de los profesionales.

Incentivos para incumplir la normativa con el fin de que la mercancía llegue antes

Sin embargo, según denuncia Carnota, algunas empresas, especialmente en el caso de transportistas autónomos, incentivan el incumplimiento de estas normas para garantizar la entrega puntual de mercancías. De hecho, las sanciones por infracciones leves, que oscilan entre los 100 y los 400 euros, son asumidas en ocasiones por las propias compañías como un coste más del trabajo de la mercancía. 

“Algunas empresas pagan con gusto con tal de que la mercancía llegue en tiempo y hora”.

Pero el problema va más allá del ámbito administrativo y adquiere una dimensión penal en caso de accidente, ya que, si un conductor sufre un siniestro mientras incumple los tiempos de descanso, puede enfrentarse a responsabilidades penales, independientemente de las presiones por parte de la empresa

En este sentido, la normativa distingue entre asalariados y autónomos; mientras que en el primer caso la responsabilidad recae sobre la empresa, en el segundo es el propio conductor quien asume las consecuencias legales.

Aunque los controles en carretera no son constantes, en este caso, el tacógrafo actúa como prueba objetiva en caso de inspección o accidente, pero “no es habitual que nos paren a comprobar el disco”, según reconoce Carnota.

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