En España hay más de 6,3 millones de jubilados. Sin embargo, miles de ellos están indignados por culpa de los llamados ‘coeficientes reductores’, los cuáles se aplican a quienes se jubilan antes de tiempo. La ley actual reduce la pensión para siempre a todo aquel que deje de trabajar antes de la edad legal.
Para muchas personas que empezaron a trabajar desde niños, este recorte se traduce en un “castigo” de por vida que se suma a una vida entera de esfuerzo y trabajos duros. Por eso, la asociación Jubilación Anticipada sin Penalizar (ASJUBI40) denuncia que el sistema es injusto: no ven lógico que a ellos les recorten la pensión tras haber trabajado más de 40 años, mientras que otros cobran el 100% habiendo cotizado mucho menos tiempo.
La escala de recortes para las largas trayectorias
La Ley General de la Seguridad Social estipula de manera matemática las penalizaciones aplicadas sobre la base reguladora del trabajador a través de dos mecanismos:
- Jubilación anticipada involuntaria (Artículo 207): Se aplica cuando el retiro deriva de un cese forzoso, como un despido colectivo. Un profesional con 40 años o más de servicio se enfrenta en este supuesto a recortes que van desde el 0,50% hasta un máximo del 28% de su pensión.
- Jubilación anticipada voluntaria (Artículo 208): Se produce cuando el empleado decide retirarse por voluntad propia. Para el perfil con más de 40 años cotizados, las penalizaciones mensuales obligan a asumir recortes de entre el 2,81% y el 19% en la prestación.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones aplica este recorte de forma vitalicia. La Seguridad Social argumenta que el coeficiente reductor compensa matemáticamente el mayor número de meses que el jubilado cobrará la prestación según la esperanza de vida. Sin embargo, los afectados recuerdan que sus extensas cotizaciones ya sufragan con creces ese adelanto.
El caso de Santiago: un 24% menos para siempre
Santiago Martínez, miembro de ASJUBI40, comenzó a trabajar a los 14 años en una cocina con jornadas de 10 a 12 horas diarias. Tras una vida de autoformación, pasó de la hostelería a la informática y la delineación, logrando encadenar 22 años en su último empleo. A los 59 años, una reforma laboral facilitó su despido objetivo. Al agotarse la prestación por desempleo y sin más ayudas disponibles, optó por la jubilación anticipada a los 61 años.
"Como me jubilo con 4 años de antelación y con 44 años cotizados, tengo una penalización de un 24% para toda la vida", denuncia Santiago. El afectado critica la falta de sensibilidad de las instituciones: "Insto a que se corrija esa injusticia porque con 44 años cotizados nos merecemos que no nos castiguen. Bastante castigo hemos tenido con haber empezado a trabajar con 14 años".
“A los 52 años estás muerto profesionalmente”
Carlos Tena vivió una situación idéntica. Empezó a trabajar a los 15 años a principios de los setenta y compatibilizó sus empleos matutinos con estudios nocturnos de peritaje mercantil y un posterior máster en marketing.
Desarrolló 28 años de carrera en el grupo Codorníu, ascendiendo hasta el puesto de brand manager. Con la crisis económica, la empresa despidió a la mitad del departamento para sustituirlos por trabajadores jóvenes a mitad de precio; Carlos tenía 52 años.
Tras años buscando empleo sin éxito por su edad, la única opción viable fue solicitar el retiro anticipado a los 61 años. "No porque yo no quisiera trabajar, sino porque a esa edad estás muerto profesionalmente", afirma.
La Seguridad Social le aplicó un coeficiente reductor del 28% de su jubilación. "No es justo que alguien por llegar a los 65 años teniendo 35 años de cotización perciba el 100%, y yo, que he cotizado 41 años, vea reducida mi jubilación un 28%", lamenta.
420.000 firmas en el Congreso contra los recortes
La indignación del colectivo aumenta al comprobar que sus reclamaciones cuentan con un amplio respaldo parlamentario que el Gobierno ignora. ASJUBI40 llegó a entregar 420.000 firmas en el Congreso de los Diputados para exigir la eliminación de estos coeficientes.
Hasta la fecha, se han aprobado ocho Proposiciones No de Ley (PNL) en diferentes parlamentos autonómicos, a las que se suman otras dos aprobadas en las Comisiones de Empleo del Congreso y del Senado.
Estas iniciativas instan explícitamente al Ejecutivo a corregir la injusticia de los coeficientes reductores en las largas carreras de cotización. La reclamación figura incluso en el punto número 12 del Pacto de Toledo.
Los afectados denuncian que el Gobierno continúa "mareando la perdiz" al derivar el asunto a comisiones en lugar de resolverlo. Advierten además de que los trabajadores con más de 40 años de servicio son "una especie a extinguir" debido a la precariedad del mercado laboral actual, por lo que solucionar su situación presupuestaria no pondría en riesgo la sostenibilidad del sistema público.