El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, señalaba hace unas semanas que España está creciendo económicamente a pesar de los problemas internacionales derivados del conflicto en Irán, donde el Estrecho de Ormuz sigue funcionando a medio gas, o la guerra de Ucrania. Una afirmación a la que ahora pone coto el Banco de España (BE) que ha publicado cómo la deuda del conjunto de las administraciones públicas ha alcanzado en el mes de junio un nuevo máximo.
El organismo que preside José Luis Escrivá ha cifrado en 1,76 billones de euros la deuda pública actual, lo que supone un incremento del 4,2% cuando se compara con junio del año pasado y un 1,9% si se toman como referencia datos del mes anterior. Ha superado el techo anterior que se dio en marzo con una deuda de 1,739 billones.
Desde que terminase el año pasado (diciembre de 2025) el conjunto de las administraciones ha sumado 64.400 millones de euros de deuda. Esto quiere decir que el Estado, las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y otras entidades como las Diputaciones han tenido que recurrir a una financiación extra para cubrir la diferencia generada entre gastos y obligaciones.
Este dinero no supone que las familias tengan que pagar nada, ni siquiera un extra pero sí que condiciona las cuentas públicas porque obliga que se destine una parte de los presupuestos al pago de intereses, reduciendo los recursos disponibles para otras políticas si sube el coste de financiación.
La deuda aumenta pero pesa menos sobre la economía
Aunque esta cantidad marca un récord, el peso en relación con el PIB (Producto Interior Bruto) ha bajado. La deuda en junio equivalía al 101,5% del PIB frente al 103,4% registrado en 2025. La diferencia se da porque la economía española, cuando se mide en término nominal, está creciendo a más velocidad que la deuda y por eso es probable que el importe adeudado aumente y al mismo tiempo represente una proporción menor del tamaño total de la economía.
Esto puede entenderse como un hogar en la que los ingresos suben más rápido que los préstamos que tuviera. Aunque deba más dinero si se mira en términos absolutos, la deuda puede ser menor en relación con lo que ingresa.
Esta ratio de endeudamiento es lo que se usa como referencia para calcular la capacidad de un país a la hora de mantener los compromisos financieros. El descenso de cerca de dos puntos con respecto al año anterior mejora el indicador relativo, pero España sigue debiendo una cantidad superior a lo que produce su economía durante un año.
En junio de 2025 esta deuda era de 1,69 billones de euros, y doce meses más tarde, aumentó en 70.000 millones hasta los 1,76 billones.
La mayor parte de la deuda está en el Estado
La administración del Estado acumulaba 1,60 billones de euros en junio, el 4,4% más que un año antes y el 92,2% del PIB. Desde el mes de diciembre la deuda estatal ha subido en 52.600 millones de euros por lo que concentra la mayor parte del incremento registrado durante los primeros seis meses.
Por otro lado, las CCAA debían 355.000 millones de euros, el 3,6% más cuando se compara con junio de 2025 y una deuda del 20,4% del PIB aumentando en 13.400 millones desde diciembre.
La Seguridad Social contabilizó 136.000 millones de euros con un crecimiento interanual del 7,9%, el 7,8% del PIB. Y por parte de las corporaciones locales, se ha bajado la deuda en comparación con el año pasado. Los ayuntamientos y demás entidades acumulaban 21.000 millones, un 8,1% menos y desde diciembre el saldo aumentó en 700 millones.
El Banco de España señala que estas cuantías no deben ser sumadas directamente para conseguir la deuda total porque existen obligaciones financieras en las propias administraciones. El organismo de Escrivá es el encargado de eliminar estas duplicidades por un proceso de consolidación.
Aumenta la deuda a corto plazo y los préstamos
Todos los tipos de financiación pública han registrado subidas cuando se comparan con el periodo anterior. Los valores emitidos a largo plazo subieron un 3,6% y los préstamos con vencimientos superiores a un año han subido en un 6,1%.
La subida más alta se dio en los instrumentos financieros cortoplacistas con un avance en el saldo del 10,9%, esta deuda deberá devolverse o renovarse en periodos más reducidos y puede verse afectada por los cambios en los tipos de interés.
Cuando se traduce esto a la economía de andar por casa, el principal problema no es esta subida sino mantener la deuda. Si el Estado debe pagar más intereses, tiene menos margen para financiar los servicios públicos, las ayudas o las inversiones sin hacer crecer este débito.