La brecha digital sigue siendo uno de los grandes retos para las personas mayores, pero también hay historias que rompen con todos los estereotipos. Es el caso de Dean Simes, un australiano de 102 años que dedica su tiempo a enseñar informática a otras personas mayores en un club que él mismo dirige.
Lejos de retirarse por completo, Simes se ha convertido en un referente en su comunidad en Turramurra, en la costa norte de Sídney, donde imparte clases sobre el uso de ordenadores, móviles y aplicaciones. Su no es otro que ayudar a otros mayores a adaptarse a un entorno cada vez más digitalizado. “Las personas que se unen a este club tienen que convivir cada vez más con el mundo informático”, explica en ABC Radio Sydney.
En sus clases enseña desde el manejo de Windows 11 o Excel hasta el uso de WhatsApp, consciente de que la tecnología ya forma parte de la vida cotidiana. “No puedes evitar tener que usar un ordenador”, asegura, convencido de que aprender a utilizar estas herramientas es clave para no quedarse atrás.
De no tener ordenador a convertirse en referente tecnológico
Aunque hoy es un referente, su relación con la tecnología comenzó tarde. Tras una carrera en la industria minera, no tuvo su propio ordenador hasta pasados los 80 años. Fue entonces cuando decidió aprender desde cero. “Cuando recibí mi primer ordenador de segunda mano, me di cuenta de que tenía que pedir ayuda a la gente”, recuerda.
Lejos de rendirse, estudió durante tres años y acabó implicándose en el club Computer Pals, del que hoy es presidente. Allí no solo enseña, sino que también mantiene los equipos y elabora materiales formativos, incluso utilizando inteligencia artificial para preparar sus clases.
Durante una de ellas, ayudaba a dos alumnos de más de 90 años a configurar WhatsApp. “Cuando te muestren cómo hacer algo, no te limites a que te lo enseñen. Hazlo tú mismo… y repítelo una y otra vez”, aconseja, defendiendo la práctica como clave del aprendizaje.
Aprender tecnología para no quedarse atrás
Para muchos de sus alumnos, adaptarse no es fácil. Vera Last, de 94 años, reconoce que con el tiempo ha perdido soltura: “Las cosas parecen deteriorarse en mi mente limitada, así que necesito toda la ayuda que pueda conseguir”.
Aun así, quienes acuden al club destacan su capacidad. “Todos nos inclinamos ante los conocimientos informáticos de Dean”, asegura Bill Soper, secretario del grupo.
Expertos en alfabetización digital advierten de que aprender a usar la tecnología no solo facilita la vida diaria, sino que también protege frente a estafas y desinformación. “Cualquier persona que acceda a Internet necesita conocer no solo los aspectos técnicos, sino también los riesgos”, señala la especialista Jocelyn Brewer.
En este sentido, Simes también recomienda prudencia con las nuevas herramientas, como los buscadores con inteligencia artificial: “Debes tener cuidado… para asegurarte de que tu pregunta sea lo más precisa posible”.
Más allá de su labor como formador, Simes mantiene una vida muy activa, conduce, va al gimnasio, juega al bridge y participa en actividades sociales. Su dedicación le ha valido incluso el reconocimiento como Ciudadano Local del Año en su comunidad.
A sus 102 años, asegura que no tiene intención de parar. “No tengo mucho tiempo para quedarme de brazos cruzados”, afirma.

