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Confirmado por la ley de propiedad horizontal: la comunidad de vecinos puede obligarte a quitar la piscina hinchable de la terraza

La normativa permite exigir su retirada si supone un riesgo para el edificio o causa molestias a otros vecinos

Una piscina desmontable en la terraza de una vivienda
Una piscina desmontable en la terraza de una vivienda |Gemini
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Con la subida de las temperaturas, muchos comienzan a preparar la casa para la llegada del verano con la instalación del toldos e incluso poniendo una pequeña piscina en la terraza. En este sentido hay que tener el cuenta que La Ley de Propiedad Horizontal establece límites claros en el uso de las viviendas cuando pueden afectar a la seguridad del edificio o a la convivencia y que la comunidad puede obligarles a retirar la piscina si supone un riesgo o genera problemas.

Aunque la ley no prohíbe expresamente este tipo de instalaciones, sí fija restricciones importantes. En concreto, el artículo 7.1 establece que no pueden realizarse obras o modificaciones que alteren la seguridad del edificio, su estructura, su configuración exterior o que perjudiquen a otros propietarios

 Artículo 7.1 LPH | BOE
 Artículo 7.1 LPH | BOE 

Esto es especialmente relevante en el caso de las piscinas hinchables, ya que el peso del agua puede ser muy elevado. Una piscina pequeña puede superar fácilmente los cientos o incluso miles de kilos, lo que puede comprometer la resistencia de la terraza. En estos casos, la comunidad puede requerir su retirada.  

Los expertos advierten del riego de instalar una piscina en la terraza de una vivienda 

Aunque como se ha dicho, la Ley de Propiedad Horizontal no exige de forma general pedir autorización para instalar una piscina hinchable o desmontable, esto no significa que pueda hacerse sin control.

El Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas (CGCAFE) aclaró que, en principio, no es necesario contar con la aprobación de la Junta de propietarios para poner una piscina en la terraza, aunque sí recomienda comunicarlo previamente a la comunidad.

El factor clave es la seguridad estructural. Un metro cúbico de agua equivale aproximadamente a 1.000 kilos, lo que puede suponer una sobrecarga importante para la terraza.

Por ello, el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) advirtió de los riesgos de instalar estas piscinas sin supervisión técnica. Su secretario general, Laureano Matas, señaló que “sin la necesaria supervisión de un profesional competente […] pueden producirse daños en las estructuras de los edificios y, en el peor de los casos, que la seguridad de las personas se vea amenazada”.

En la misma línea, desde el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España insistieron en que los edificios están diseñados para unos usos concretos y que es imprescindible consultar con un técnico antes de instalar una piscina portátil en una terraza o forjado.

Por todo ello, antes de instalar una piscina en la terraza, conviene revisar las normas de la comunidad, informar previamente y, sobre todo, asegurarse de que la estructura puede soportar el peso. En cualquier caso, será necesario analizar cada situación concreta, ya que no todas las terrazas ni todos los edificios tienen la misma capacidad, y lo que puede ser viable en un caso puede no serlo en otro.