El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha, recomienda a los trabajadores asalariados que ganen entre 15.876 y 20.000 euros brutos anuales que presenten la Declaración de la Renta, aunque no estén obligados en todos los casos. Su argumento es práctico. En ese tramo es donde la nueva deducción vinculada a la subida del salario mínimo interprofesional, fijado en 1.221 euros al mes en 14 pagas, puede marcar la diferencia entre pagar y recuperar parte de las retenciones.
Según los cálculos difundidos por Gestha, la ampliación del ajuste fiscal permitiría que quienes cobren hasta 17.094 euros queden sin tributar, mientras que el efecto se va reduciendo de forma progresiva hasta 20.000 euros. El sindicato estima que 2.976.220 contribuyentes podrían obtener una ventaja real si hacen la declaración, incluso en supuestos en los que, por regla general, no tendrían la obligación de presentarla.
La recomendación busca evitar un escenario frecuente en rentas bajas y medias. Con retenciones aplicadas durante el año, puede ocurrir que el contribuyente tenga derecho a una devolución, pero solo la obtenga si presenta la autoliquidación. En otras palabras, para muchos salarios ajustados, la declaración no es un trámite para pagar, sino la vía para cobrar lo retenido de más.
El mapa territorial que dibuja Gestha sitúa a Canarias, Murcia y Extremadura como las comunidades con mayor porcentaje de trabajadores asalariados dentro de esa horquilla salarial. El sindicato lo vincula a una combinación de factores estructurales, como una cuantía salarial media más baja, mayor presencia del tiempo parcial y un peso superior de los contratos temporales. En el otro extremo aparecen Cataluña, Madrid y Aragón, con una proporción menor de trabajadores en ese tramo de ingresos.
Aun así, por pura dimensión demográfica, el volumen absoluto de beneficiarios se concentra en las comunidades con más población ocupada. Gestha apunta que Andalucía, Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana reúnen algo más de la mitad de los asalariados con ingresos entre 15.876 y 20.000 euros, un 52,1% del total en ese intervalo.
Los técnicos también recuerdan que la obligación de declarar se mantiene en los supuestos habituales. Quienes cobren más de 15.876 euros y tengan dos o más pagadores deben presentar la renta, salvo que lo recibido del segundo y restantes pagadores no supere 1.500 euros al año. Con un solo pagador, el umbral general para no estar obligado se sitúa en 22.000 euros, aunque esos límites dejan de operar si el contribuyente tiene otras rentas, como alquileres o ingresos de una actividad económica, o si concurren otras circunstancias previstas en la normativa.
Gestha amplía el foco a un segundo grupo. Los asalariados que ganen entre 20.000 y 22.000 euros no alcanzan la deducción reforzada, pero pueden tener interés en presentar la declaración si cuentan con otras deducciones que les permitan recuperar parte de unas retenciones que, en muchos casos, se aproximan bastante a la cuota final.
En la práctica, el consejo del sindicato se resume en una idea sencilla. En rentas ajustadas, conviene no dar por hecho que “no toca” hacer la renta. La decisión puede depender de detalles como el número de pagadores, el nivel de retención aplicado o la existencia de deducciones adicionales. Para quienes están cerca de los umbrales, presentar la declaración puede ser, más que una obligación, una oportunidad de no dejar dinero en manos de Hacienda.

