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La Seguridad Social anuncia los nuevos cambios en la jubilación que entran en vigor a partir de abril de 2025

La Seguridad Social ha puesto en marcha diferentes medidas para mejorar la compatibilidad entre el trabajo y la pensión de jubilación.


Pedro Sánchez
La Seguridad Social anuncia los nuevos cambios en la jubilación que entran en vigor a partir de abril de 2025 |Archivo
Francisco Miralles
Fecha de actualización:

A partir del 1 de abril de 2025 ha entrado en vigor en España, las nuevas medidas de la Seguridad Social para mejorar la jubilación de los trabajadores. Con estas medidas se busca facilitar la compatibilidad entre la pensión de jubilación y la realización de una actividad laboral.

Las nuevas medidas recogidas en el Real Decreto-ley 11/2024, afectarán mayormente a tres modalidades de jubilación que son la jubilación parcial (cuando se deja de trabajar parcialmente para cobrar la pensión), jubilación activa (estar ya jubilado y empezar a trabajar) y jubilación demorada (retrasar la edad de jubilación ordinaria). Estas medidas buscan beneficiar a los trabajadores adaptar el sistema de pensiones a las realidades laborales actuales, y permitir así que trabajadores que aún desean seguir en activo puedan hacerlo mientras cobran una parte de su pensión.

Cambios en la jubilación en abril de 2025

Desde el Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez se explica que esta medida tiene como objetivo “mejorar la compatibilidad entre la pensión de jubilación y el empleo”. Por su parte, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dirigido por la ministra Elma Sáiz explica que se trata de una “medida que rompe la barrera entre ser trabajador o pensionista” y abre la puerta a transiciones “más flexibles y personalizadas”.

Entre las medidas que han entrado en vigor desde hoy, las que más experimentaran cambios será la jubilación parcial, es decir, aquella que permite reducir la jornada laboral para empezar a cobrar parte de la pensión. Esta beneficiaría tanto en los supuestos que requieren un contrato de relevo como en aquellos en los que no es necesario. A continuación, se detallan los principales ajustes que afectarán a la jubilación parcial con contrato de relevo, en vigor desde el 1 de abril de 2025:

  • Se amplía de dos a tres años la posibilidad de anticipar el acceso a la jubilación parcial
  • Los trabajadores podrán acogerse a esta modalidad desde los 62 años si cumplen los requisitos y se formaliza un contrato de relevo
  • Durante el primer año, la jornada laboral podrá reducirse entre un 20 por ciento y un 33 por ciento
  • A partir del segundo año, la reducción podrá situarse entre un 25 por ciento y un 75 por ciento
  • Se permite acumular la jornada para trabajar más al principio y menos después, o al contrario, según lo pactado con la empresa
  • El contrato del trabajador relevista debe ser indefinido y a tiempo completo
  • Esta relación laboral deberá mantenerse al menos durante dos años tras la jubilación parcial

Mejoras en la jubilación activa y la jubilación demorada

Una de las principales novedades introducidas en la reforma es la eliminación del requisito de tener una carrera completa de cotización para acceder a la jubilación activa. Hasta ahora, era necesario haber cotizado un mínimo de 36 años y 6 meses para poder compatibilizar trabajo y pensión. Con esta modificación, se amplía el acceso a esta modalidad, beneficiando especialmente a las mujeres, cuyas trayectorias laborales suelen presentar más interrupciones.

Junto a esta medida, se establece un nuevo sistema de incentivos progresivos para quienes decidan continuar trabajando una vez alcanzada la edad ordinaria de jubilación. El porcentaje de pensión que se puede percibir mientras se sigue en activo irá aumentando con los años: un 45% el primer año, un 55% el segundo, un 65% el tercero, un 80% el cuarto y el 100% a partir del quinto. Además, se añade un incremento adicional del 5% anual por cada año extra trabajado, con un tope del 100%.

Por primera vez, estos incentivos de demora serán compatibles con la jubilación activa. Esta posibilidad, inédita hasta ahora, permite combinar ambos beneficios, lo que supone un impulso para que quienes deseen seguir trabajando lo hagan sin renunciar a una parte relevante de su pensión.

En cuanto a la jubilación demorada, se incorpora una mejora significativa: los incentivos económicos dejarán de calcularse solo de forma anual y pasarán a hacerse cada seis meses a partir del segundo año. Esto supone que por cada semestre trabajado se sumará un 2% adicional a la pensión. El trabajador podrá seguir eligiendo cómo recibir esa mejora, ya sea con un complemento mensual, a través de un pago único (que puede oscilar entre 5.000 y 12.000 euros según lo cotizado) o mediante una fórmula mixta que combine ambas opciones.

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