Una trabajadora sin pelos en la lengua: “a mí el compañerismo no me paga las facturas. Si te estoy haciendo una hora gratis, tú me la pagas. No estamos en la esclavitud”
Esta joven canaria se encontró con unas condiciones muy precarias cuando llegó a su primer día de trabajo, donde le pagaban 500 euros por 30 horas semanales.
