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Maria José, de 82 años, se une a los estafadores y se gasta 100.000 euros mientras su hijo pide ayuda: "Hago lo que quiero con mi dinero"

La octogenaria tenía una historia de amor ficticia que la hizo viajar e instalarse en el continente africano.

marie-jose en abeyan con los estafadores
Maria José, de 82 años, se une a los estafadores |Le Parisien
Antonio Montoya
Fecha de actualización:
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Marie-José, de 82 años, cambió su vida completamente por amor y se fue a vivir a África dejándolo todo atrás. Lo que no sabía es que se trataba de una estafa, de la que su hijo ya la había avisado. A esta anciana le dio igual, hasta el punto de viajar hasta Abiyán (Costa de Marfil) en septiembre de 2024 para no volver. Su intención solo era estar con Christ, un hombre de 28 años que conoció por internet

El hijo de la octogenaria no aprobaba la sospechosa ‘historia de amor’ y por eso la llamó nada más saber lo que hizo su madre: "Mamá, me da igual, te quiero y quiero que vuelvas conmigo", le dijo Xavier, su hijo de 61 años, totalmente preocupado por esta decisión de su madre. Su madre no le dio importancia y ni siquiera le respondió.

La anciana afirma mantener una relación romántica con el joven marfileño con quien vive desde entonces. Pero su hijo, Xavier, no se cree la supuesta ‘historia de amor’ y denuncia "abuso de debilidad y fraude emocional contra personas mayores", para lo que ha presentado numerosas denuncias ante la justicia, que sigue siendo lenta. Y no es para menos, su madre se ‘funde’ su pensión de jubilación en 2 días cada vez que cobra y se ha gastado ya 100.000 euros desde que se fue a vivir allí.

Todo empezó en junio de 2024, cuando Marie-José, que vivía en Bois-Guillaume, en las colinas de Rouen (Seine-Maritime), pidió auxilio a su único hijo, Xavier. La mujer, que se había quedado viuda por segunda vez, acababa de perder a un amigo muy cercano y se vio obligada a sacrificar a Gavroche, su querido perro. Muchos palos seguidos que marcaron un antes y un después en su vida y en su carácter, que cambió de forma radical.

“No escucha” y está obsesionada con su tablet

Preocupado por los mensajes de su madre, Xavier viajó hasta Normandía para verla. Nada más llegar, “encuentra a mamá un poco diferente, ausente”. La mujer, con la que convivió hasta los 22 años, se muestra fría y distante, “no sabe escuchar”. Su atención está completamente absorbida por la tablet, que no suelta mientras chatea sin descanso.

Intrigado por esa conducta compulsiva, su hijo acabó conociendo al supuesto amigo virtual de Marie-José a través de una videollamada. “Es mi nuevo amigo, es muy cariñoso”, le explicó la octogenaria, convencida de estar viviendo una relación sentimental.

Xavier entendió de inmediato lo que estaba ocurriendo e intentó advertirla. Le habló de las estafas online y de cómo ella encajaba en el perfil de víctima. Pero no hubo forma. “Estaba hipnotizada”, asegura. La discusión fue inevitable. Hasta entonces muy unidos, madre e hijo se distanciaron. Él se marchó dando un portazo y no volvió a verla. Semanas después, el empresario recién jubilado descubrió que el hombre que se había ganado la confianza de su madre fingía ser el presentador Frédéric Lopez. Aunque ella lo "desenmascaró", ya había "caído en sus redes".

Ama de casa, exniñera y con movilidad reducida, Marie-José aterrizó en Abiyán en septiembre de 2024 sin informar a nadie. “Ya no salía mucho, solo a comprar”, explicó Robert, un amigo de 78 años. Ni su hijo, ni sus nietas, ni su entorno en Rouán sabían dónde estaba. “Me siento traicionado”, confiesa Xavier.

mariejose con los estafadores
Marie-jose con los estafadores | Le Parisien

En imágenes posteriores, aparece junto a un joven, con las piernas hinchadas por el calor, sentada en un taburete. Xavier desconoce con quién vive realmente su madre y si continúa con su medicación. En los mensajes enviados a una de sus nietas, Marie-José escribía: "Son muy amables conmigo, estoy feliz. Ya sabes, decirte que te quiero por mensaje está bien, pero necesitaba verlo".

En uno de esos mensajes relató así su situación: “Hace mucho calor aquí. Anoche me desplomé de cansancio y debieron de acostarme. No recuerdo nada. Desperté en una habitación, completamente perdida, sin saber dónde estaba... Pensé que me habían secuestrado, pero entonces vi mi maleta y mi bolso, y recordé que estaba en su casa”.

Más de 100.000 euros perdidos: se gasta la pensión en 2 días

Tras perder el contacto directo con su madre, Xavier se puso en contacto con la embajada francesa en Abiyán. Era Christ, su presunto compañero, quien respondía en su lugar. Aunque se convocaron varios encuentros, el ambiente fue tenso. Según un diplomático, Marie-José estaba "bajo control".

La preocupación no es solo sanitaria, también económica. En el buzón de su madre en Normandía, Xavier encontró extractos bancarios con compras, transferencias a cuentas marfileñas y movimientos sospechosos. Cada mes, la pensión desaparece en apenas 48 horas. “No creo que ella sea consciente de las sumas que se están despilfarrando”. La respuesta de Marie-José es tajante: "Hago lo que quiero con mi dinero".

Según su hijo, ya ha gastado más de 100.000 euros, el ahorro de toda una vida. Cuando amigos y familiares intentan hacerla entrar en razón, ella se reafirma: “Creo que ya tengo edad para gestionar mis propios asuntos. Estoy harta de tener que justificarme a mi edad. (...) Estoy unida a Cristo, tengo derecho a ser feliz”.

Desde la embajada lo ven como un patrón habitual. "Entendemos el truco, estamos acostumbrados: no les hacen daño y cuando no hay más dinero, los franceses son abandonados frente a la embajada".

El Quai d'Orsay no se ha pronunciado sobre el caso. Otra fuente diplomática lo reduce a un conflicto familiar, un "ajuste de cuentas entre una madre y su hijo, preocupado por su herencia". Xavier lo niega con rotundidad y dolor: "Me duele oír esto. Soy muy trabajador, no merezco esto".

“Está en juego la vida de una anciana”

Xavier ha interpuesto dos denuncias y presentado cinco escritos ante la fiscalía de Rouen. “En otoño de 2024 se abrieron dos investigaciones, una por desaparición inquietante y otra por fraude, pero ambas resultaron infructuosas”, confirmó la fiscalía. En marzo, los últimos procedimientos fueron archivados sin ninguna investigación. La abogada Nadège Fusina estalla: “¡Ninguna diligencia, ni siquiera contacto con la embajada! Es lamentable que se trate así al acusado cuando está en juego la vida de una anciana”.

Mientras tanto, el dinero sigue desapareciendo mes tras mes. Françoise, otra víctima de 72 años, asegura haber perdido más de 40.000 euros. Conoció a Marie-José por videollamada y la describe como una mujer "controlada" y desorientada. Según ella, incluso la animaron a viajar a Abiyán.

¿Qué espera el Estado para reaccionar?

Xavier se pregunta qué margen de actuación queda para ayudar a su madre, que no está bajo tutela legal y afirma sentirse feliz. Para Nadège Fusina, el caso incomoda a las autoridades, que optan por no intervenir: “Aún necesitamos garantizar su libertad de expresión, pero nadie quiere asumir la responsabilidad”.

“No debemos olvidar que una persona mayor con salud frágil está completamente aislada de su familia y despojada de sus bienes, ante la total indiferencia de nuestras autoridades”, alerta la letrada. “¿A qué espera el Estado francés para reaccionar?”.

Desde que se marchó, Marie-José no ha felicitado cumpleaños, ni celebrado la Navidad, ni acudido a la boda de una nieta. “Ni una tarjeta ni una flor”, lamenta Xavier. “Destruyó a una familia entera. Desde mi jubilación, habíamos planeado acercarnos; espero que aún sea posible”. Por eso, insiste en su objetivo: romper el círculo de estafadores que se ha llevado a su madre.