La farmacia de Alustante, un pequeño municipio de Guadalajara, podría cerrar sus puertas a finales de este mes tras la jubilación de su propietario, Vicente Alcañiz, después de más de 40 años de servicio. El problema no es la falta de negocio, ya que es una de las farmacias que más factura de la zona, sino que nadie quiere hacerse cargo. No sería, desde luego, la primera vez que cierra el último negocio de su sector en una zona rural por jubilación de los propietarios y falta de relevo, como le ocurrió a Miguel y Antonia con el último supermercado de un pueblo de Almería.
La situación ha generado una llamada urgente que ya se ha difundido en redes sociales, como el mensaje publicado en LinkedIn por Sylvia Lorente, en el que pide ayuda para encontrar un farmacéutico: “Para no perder la licencia, necesitan encontrar un farmacéutico sustituto con urgencia”.
Durante años, los propietarios han intentado encontrar relevo sin éxito. “Llevamos 5 años buscando, publicitándolo en todos los colegios de farmacéuticos, en agencias de farmacia y no lo hemos conseguido”, explica Amparo, farmacéutica y esposa del dueño. “Entonces, ahora esto es como un respiro, pero ya la idea era cerrar porque es que no hay otra posibilidad”.
Un servicio clave para varios pueblos
El posible cierre no solo afectaría a Alustante, sino también a otras localidades cercanas que dependen de esta farmacia. Además de atender al municipio, el establecimiento presta servicio a distintos botiquines de la zona.
“Va dos días a la semana a Alcoroches, pues va dos días a la semana, a Piqueras va otro día y luego a otros pueblos también va otro día porque sirve a otros pueblos en los que la mayoría de gente es mayor, es verdad”, detalla Amparo.
La desaparición de este servicio supondría un problema grave, especialmente para la población más envejecida, que necesita acceso frecuente a medicación.
El principal problema: “dicen que está lejos”
Uno de los principales obstáculos para encontrar sustituto es la percepción de aislamiento. Muchos candidatos rechazan la oferta al conocer la ubicación.
“Está lejos, para la mayoría de gente cuando ve Guadalajara piensa que está al lado, pero está lejos de Madrid”, explica Amparo. “Yo entiendo que lo mejor es Madrid, pero claro, el resto de España también existe”.
Sin embargo, desde el municipio insisten en que la realidad es muy distinta. La zona cuenta con conexiones con varias provincias y permite acceder a ciudades en menos de una hora.
Facilidades para quien quiera hacerse cargo
Ante la urgencia, el Ayuntamiento ha intensificado la búsqueda y ofrece condiciones favorables para atraer a un profesional.
“El local que es de la farmacia nosotros lo dejaríamos gratuitamente. También tiene un almacén que también lo dejaríamos igual gratuitamente, que también tenemos alguna posibilidad en cuanto a vivienda”, asegura la alcaldesa, Rosa Abel Muñoz.
“Es que es una una farmacia que es, vamos, es un establecimiento económicamente solvente, además demostrable, vamos, eso seguro”.
Un problema que amenaza al medio rural
El caso de Alustante no es ni el primero ni el último. La falta de profesionales en zonas rurales está provocando el cierre de servicios esenciales en distintos puntos de España, como les ocurrió a Mario Sanz, el último farero de Almería.
“Se han cerrado últimamente siete por circunstancias parecidas”, señala Amparo, quien lamenta que muchos jóvenes no estén dispuestos a instalarse en pueblos pese a las ventajas que ofrecen.
Para la alcaldesa, la pérdida de la farmacia sería un golpe muy duro: “Cuando se cierra un servicio ya es muy difícil que que se vuelva a abrir”, declara.
El futuro de este establecimiento sigue siendo incierto. Mientras tanto, vecinos y autoridades mantienen la esperanza de que aparezca un farmacéutico dispuesto a dar el paso y evitar que Alustante pierda un servicio esencial tras más de cuatro décadas en funcionamiento.

