La carpintería sigue siendo uno de los oficios tradicionales que mejor refleja la evolución del trabajo manual hacia la automatización. Es de esos trabajos que se están viendo absorbidos por la falta de relevo generacional, como le pasa al oficio de albañil o el de fontanero. Ángel Antona lo sabe bien. Lleva casi medio siglo dedicado a la madera y ha visto cómo su profesión ha cambiado por completo. Desde sus inicios con apenas 14 años hasta hoy, donde dirige su propia fábrica en Las Ventas de Retamosa, su historia es también la del propio oficio.
“Llevo 48 años trabajando en la madera. Empecé con 14 años en Los Yébenes y luego monté mi fábrica aquí en Las Ventas de Retamosa, donde nos dedicamos a hacer carpintería de obra: vestidores, armarios, puertas a medida. Entra la materia prima y sale el trabajo terminado por completo”, declara en una entrevista para el canal de Youtube de ‘Castilla-La Mancha Media’.
Del trabajo manual a la automatización
Uno de los mayores cambios que destaca es el impacto de la tecnología en los tiempos de producción. Lo que antes requería horas de trabajo artesanal, hoy se resuelve en minutos gracias a la maquinaria.
“Este tipo de dibujo se puede tardar unos 3 o 4 minutos como mucho. Antes eso era media hora”.
“Cuando empezaste, Ángel, esta maquinaria no la teníais. Este tipo de trabajo se hacía con una fresadora a mano, una por una, y era un trabajo muy laborioso. Ahora esto nos ha facilitado mucho las cosas”.
El proceso actual está completamente mecanizado desde el diseño hasta el acabado final.
“Lo primero que se hace es el diseño de las puertas. El cliente nos pide el tipo de diseño que quiere, lo hacemos y aquí metemos las coordenadas en el ordenador y ya nos lo hace la máquina”.
Un oficio creativo con futuro
A pesar de la automatización, Ángel defiende el carácter artesanal y creativo de la carpintería, donde cada pieza sigue siendo única.
“La carpintería es un oficio muy creativo. Que de una materia prima, de un tablero que no es nada y está en un almacén, pase por todos los procesos y verlo en el salón de la casa del cliente cómo queda y lo contento que queda… es lo que más me gusta de la carpintería”.
Además, el sector sigue necesitando formación y relevo generacional, algo que en su caso está garantizado con su hijo.
“Este es Ángel, es mi hijo, quien se va a quedar ya a cargo de la empresa”.
El joven responde: “Yo llevo ya 15 años, desde los 20 años empecé y hasta hoy”.
El trabajo desde dentro: materiales y procesos
La carpintería implica múltiples fases, desde el corte hasta el lacado final.
“Nosotros aquí lo seccionamos en la máquina, una vez que están hechos los dibujos lo lijamos, hacemos todo este tipo de proceso y lo lacamos”.
“Primero las estamos lijando para luego dar la primera capa, que va a ser de tapa poros, para luego, una vez esté seca, poder darle la segunda capa de pintura… bueno, de laca. Aquí ya es el último proceso: ahora la pintamos y la metemos en el secadero” ,dice Ángel.
Trabajan con distintos tipos de madera según el encargo.
“Esta en particular es abeto. Trabajamos con pino, trabajamos con roble, cualquier tipo de madera”.
Un oficio que sigue formando a jóvenes
El sector también sigue atrayendo a estudiantes que buscan un oficio estable.
“Estoy estudiando un grado medio de carpintería, instalación y amueblamiento para poder tener un oficio en el futuro”.
A pesar de los cambios, el mensaje de Ángel es claro: la carpintería sigue viva, adaptándose a los tiempos, pero manteniendo su esencia.
“Lo que se le pide toda la vida: que no nos falte trabajo”, admite con sinceridad.

