El debate sobre si el salario mínimo debería ser el mismo en toda España o adaptarse a cada territorio vuelve a la mesa política. Si ya desde la patronal (CEOE) se ponía en duda la subida del salario mínimo llevada a cabo por el Gobierno y su efecto sobre las empresas, ahora son tres partidos políticos los que se cuestionan si la subida del SMI favorece a todo el mundo por igual o no. En concreto, son los socios parlamentarios del Ejecutivo, ERC, EH Bildu y BNG, los que han abierto el debate sobre la posibilidad de que cada comunidad autónoma tenga un salario mínimo propio "acorde y adaptado" a su entorno socioeconómico y laboral. Estos partidos han unido fuerzas para reclamar que Cataluña, Euskadi y Galicia puedan fijar su propio SMI.
Las tres formaciones han presentado este lunes una declaración conjunta en la que piden abrir una vía política y legislativa que permita establecer salarios mínimos territoriales para estas comunidades. En su opinión, el actual modelo estatal no refleja las diferencias económicas y sociales entre territorios.
En opinión de estos partidos, cada uno de los tres territorios necesitan un SMI individual por cuestiones de "dignidad y suficiencia" en las condiciones laborales básicas de los trabajadores. De hecho, como decíamos este debate no es nuevo y, aunque llevaba tiempo aparcado, ya vimos como País Vasco pidió tener un SMI más alto que el resto de España no hace mucho.
Actualmente, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) lo fija el Gobierno central y es igual para todo el país. Tras la última subida, se sitúa en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas. Sin embargo, ERC, Bildu y el BNG consideran que este sistema ignora las “sustanciales diferencias” en el coste de vida y las condiciones socioeconómicas de cada comunidad autónoma.
Tener el mismo SMI no favorece a las comunidades autónomas
Según los partidos, aplicar una misma cifra para todo el territorio provoca una “situación asimétrica y desigual” en cuanto a la capacidad real de ese salario para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores. Por ello, defienden que Cataluña, Euskadi y Galicia puedan establecer un salario mínimo propio que garantice condiciones laborales más ajustadas a su entorno económico.
Estas formaciones políticas también sostienen que el actual SMI supone una “equiparación a la baja” de las condiciones laborales en estas comunidades respecto a otros territorios del país. Al mismo tiempo, recuerdan que diferentes sindicatos, tales como ELA, LAB, CIG o la Intersindical Catalana, ya han defendido esta reivindicación en público.
Con esta iniciativa, ERC, EH Bildu y BNG aseguran que trabajarán para abrir negociaciones que permitan modificar el sistema actual de fijación del salario mínimo. El objetivo, según han explicado, es lograr “la competencia y capacidad propia” que permita mejorar las condiciones de vida de los trabajadores en sus territorios.
Además, los partidos han mostrado su apoyo a las movilizaciones sindicales vinculadas a esta reivindicación, entre ellas la huelga general convocada por la mayoría sindical vasca en Euskadi.

