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Tim Spector, experto en microbiota: “Los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores”

El también epidemiólogo del King's College de Londres explica los resultados del mayor estudio sobre café y bacterias intestinales, publicado en Nature Microbiology con datos de más de 22.000 personas.

Tim Spector, experto en microbiota
Tim Spector, experto en microbiota |Instagram
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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Tomar café es una de las rutinas más extendidas en todo el mundo. Está presente en millones de desayunos, pausas de trabajo y sobremesas, y sigue siendo una de las bebidas más consumidas por su cafeína y por su peso cultural en la dieta diaria.

Una costumbre, además, que durante años ha convivido con dudas sobre sus efectos. Sin embargo, para Tim Spector, profesor de Epidemiología Genética en King’s College London y cofundador científico de ZOE, el café merece una revisión más matizada, especialmente a la luz de los trabajos recientes sobre microbiota intestinal.

En una publicación difundida en Instagram, el experto se ha apoyado en un estudio publicado en Nature Microbiology, donde se analizaron cerca de 23.000 perfiles de microbioma y dieta en Estados Unidos y Reino Unido. El hallazgo principal fue la identificación de una firma intestinal claramente asociada al consumo de café.

Una bacteria que aparece con mucha más frecuencia

Entre todos los microorganismos detectados, el trabajo puso el foco en Lawsonibacter asaccharolyticus. Según los autores, esta bacteria era entre seis y ocho veces más abundante en los bebedores de café que en quienes no lo consumían, hasta el punto de convertirse en la señal más robusta del estudio.

Tim explica de forma resumida que “los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores”. Este comentario podemos ver que se parece bastante a lo que dice el estudio, donde encontraron a más de 100 especies bacterianas relacionadas con un consumo elevado de café, aunque la asociación más fuerte fue la de Lawsonibacter asaccharolyticus.

Lo que se sabe y lo que todavía queda por demostrar

Los investigadores también comprobaron que el café puede estimular el crecimiento de esta bacteria incluso en su versión descafeinada; lo que puede decir que el efecto no depende solo de la cafeína, sino también de otros compuestos bioactivos presentes en la bebida. Paolo Manghi, uno de los autores del estudio, dijo que “cultivando esta bacteria in vitro, se pudo ver que crece más si se añade café al medio”.

Tim también suele vincular estos resultados con la literatura epidemiológica que asocia un consumo moderado de café con menor riesgo cardiovascular. Esa relación aparece en revisiones recientes, aunque los expertos insisten en que se trata de asociaciones observacionales y no de una prueba definitiva de causalidad.

De este modo, el nuevo trabajo no convierte al café en un tratamiento ni cierra el debate sobre sus efectos, pero sí refuerza una idea que gana peso en nutrición: la interacción entre alimentos y microbiota podría ser una pieza clave para entender parte de su impacto en la salud.