Logo de Huffpost

María, auxiliar de ayuda a domicilio: “levantamos a personas que pesan más de 80 kilos sin grúas. Perdemos incluso la salud cuidando a otros”

Esta auxiliar expone la precariedad que atraviesa el sector y lo infravaloradas que están estas profesionales. “Muchas terminan con depresión por cómo están las personas mayores y nosotras no podemos hacer más de lo que hacemos”, manifiesta.

María, auxiliar de ayuda a domicilio
María, auxiliar de ayuda a domicilio |TikTok
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

Trabajar como auxiliar de ayuda a domicilio es una de las profesiones más exigentes y menos visibilizadas de nuestro sistema. Se ocupan de atender la higiene, alimentación, movilización y el bienestar emocional de personas dependientes, a menudo enfrentando cargas físicas considerables y retos psicológicos diarios mientras se intenta conciliar con la vida personal.

Además de su dureza intrínseca, esta labor refleja una profunda desigualdad de género en el mercado laboral: el empleo doméstico y de cuidados en España está mayoritariamente desempeñado por mujeres, con sectores como el empleo doméstico cerca del 90% de presencia femenina, según la última Encuesta de Población Activa (EPA) que recoge el Instituto Nacional de Estadística y analiza la feminización del empleo en estas actividades económicas.

Sobre todo esto se manifiesta con asiduidad María Adame Ortiz, auxiliar de ayuda a domicilio que, a través de sus redes sociales, dignifica el oficio y enseña algunas de sus dificultades, para concienciar sobre las mismas. “Últimamente en redes leo mucho que las auxiliares de ayuda domicilio no queremos hacer nada, que es el problema que tenemos, que protestamos porque no queremos hacer nada, porque lo único que queremos es mirar el móvil, pasear abuelitos y no limpiar”, comienza denunciando en uno de sus vídeos, incrédula.

“La ayuda de domicilio es mano, cuerpo y corazón y que muchas veces perdemos incluso la salud cuidando a otros”

Para desmontar la falsa creencia que existe sobre las funciones de las auxiliares de ayuda a domicilio, María enumera algunas de las tareas que de verdad marcan su día a día: “¿Nadie dice que aseamos en cama, que pulseamos a personas que pesan más de 80 kg sin ayuda de grúas porque en el 90% de las de las casas no hay grúas?”, pregunta, para reivindicar la figura de estas profesionales.

“Lavamos en camas que no están preparadas porque muchas casas no tienen camas articuladas, que además aparte de eso cambiamos pañales, preparamos comida, damos comida, ponemos lavadora, tendemos ropa, recogemos ropa, doblamos ropa, casas”, sigue explicando, preguntándose por qué “a nadie se le ha ocurrido decir eso”.

Asimismo, advierte sobre la precariedad que existe en el sector, debiendo aguantar las auxiliares condiciones que, incluso, perjudican su propia salud: “encima de todo esto, muchas veces en casas con malas condiciones higiénicas, en casas donde hay problemas de alcohol y droga, en casas donde hay problemas económicos”, añadiendo que “muchas compañeras nuestras terminan con problemas en la espalda debido a las cargas que movemos nosotras solas”.

Siguiendo con las consecuencias de su trabajo, agrega que “otras muchas terminan con depresión por las situaciones en las que muchas veces están las personas mayores y nosotras no podemos hacer más de lo que hacemos”.

Por esta razón, pide a la ciudadanía que entiendan que “la ayuda de domicilio es mano, cuerpo y corazón y que muchas veces perdemos incluso la salud cuidando a otros”. “Por favor, lo único que pido desde aquí es respeto y reconocimiento a los auxiliares de ayuda a domicilio que tanto y tanto hacen y tan poco valor se le dan a su trabajo”, concluye, buscando reivindicar una figura que es fundamental para el Estado de Bienestar y el sistema de cuidados.

Archivado en