Un empleado de una empresa importante que intentaba negociar una subida de sueldo se encontró con una sorpresa nada agradable al abrir su bandeja de correo electrónico. Una citación a una "reunión preliminar que podría resultar en el despido", según detalla el usuario de Reddit ‘Lower_Measurement_31’.
Todo comenzó cuando uno de sus compañeros se fue de la empresa. A partir de ahí, la dirección le propuso un "cambio de ámbito". Es decir, le dijeron que debía asumir todas las responsabilidades que habían quedado colgadas, algo que, como él mismo reconoce, "duplicó su carga de trabajo". Aun así, aceptó la idea, pero puso una condición clara: cobrar más. Con cuatro años de antigüedad a sus espaldas y "solo comentarios positivos", entendía que la petición era más que razonable.
La respuesta de la empresa fue un no. No hubo subida inmediata, solo una promesa poco concreta de volver a hablar del tema al cabo de un año, tiempo en el que el empleado debía "demostrar su valía". Lo llamativo es que, sin que él hubiera firmado nada y mientras seguía intentando negociar el aumento, la dirección anunció internamente su nuevo puesto como si ya estuviera cerrado. Descolocado por la situación, el trabajador aclaró que había dejado por escrito que no aceptaba el cambio sin mejora salarial. Poco después, recibió una citación disciplinaria.
Un abogado dice que pedir un aumento no puede ser causa de despido
La empresa no le achaca una falta concreta, sino una supuesta falta de actitud. "A través del Comité de Empresa (que me asiste), me enteré de que me critican por mi 'postura'. Básicamente, por atreverme a decir que no y no dejarme manipular", explicó el usuario de Reddit. Una situación que el abogado laboral Roman Guichard, miembro del colectivo Rhizome, considera especialmente delicada. "Las negociaciones salariales, en sí mismas, no pueden utilizarse en contra de un empleado. En Francia, la compensación se basa en un acuerdo mutuo", recuerda. Dicho de otra manera, pedir un aumento nunca es una falta.
Para el abogado, el verdadero problema está en otro punto. "Duplicar la carga de trabajo afecta a un elemento esencial del contrato. Ya no se trata simplemente de una adaptación de las condiciones laborales, sino de una modificación casi total, o incluso evidente, del contrato de trabajo, que requiere el consentimiento del trabajador", explica. En este escenario, negarse no es insubordinación, sino ejercer un derecho.
Guichard también pone el foco en las formas. Anunciar un cambio de puesto sin que exista una modificación contractual firmada no equivale a consentimiento. "Implementar una modificación contractual no prueba que el empleado la haya aceptado", subraya, comparándolo con un cambio de horario impuesto sin acuerdo por escrito. Y sobre el famoso año de prueba antes de hablar de una subida salarial, es tajante: "Un año es demasiado tiempo para un período de prueba".
El trabajador asegura tener pruebas de peso contra la empresa: un cronograma detallado, comunicados internos anunciando su nuevo cargo y todos los correos electrónicos intercambiados con la dirección, siempre con copia. Dice estar dispuesto a acudir a los tribunales laborales si hace falta. "La postura de una persona no es motivo de despido. Despedir a alguien por ejercer sus derechos expone a la empresa al riesgo de un despido sin causa justificada, o incluso a un despido nulo", advierte el abogado.
Más allá del caso concreto, Roman Guichard ve un patrón bastante habitual. "Así funcionan muchas empresas: la presión fluye a lo largo de la jerarquía. El periodo de prueba a veces se utiliza para retrasar o evitar un aumento", concluye.

