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Un anciano de 92 años deja 9 millones de euros a su municipio y a sus cuidadores: su hijo impugna el testamento por posibles irregularidades

El cambio de beneficiarios meses antes de su fallecimiento y la relación del notario con el ayuntamiento han llevado al único hijo a acudir a los tribunales.

Un anciano firmando un documento
Un anciano firmando un documento |Envato Lab
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Las disputas por herencias suelen surgir por desacuerdos familiares, pero en algunos casos las circunstancias que rodean el testamento generan dudas más profundas. Es lo que ocurrió con el testamento de un anciano de 92 años, que su hijo impugnó tras detectar irregularidades en el documento y en las decisiones tomadas por su padre poco antes de su fallecimiento, dejó un patrimonio de 9 millones de euros al ayuntamiento de la localidad y a sus cuidadores. 

Según la información publicada por Figaro Inmobilier, el  hijo del fallecido, cuestionó especialmente el papel del notario que redactó el testamento. “Cuestionamos la participación del notario… dado que el difunto tenía un notario familiar” que había gestionado todos los documentos anteriores, explicó la abogada. Además, asegura que este profesional tenía vínculos con el ayuntamiento, lo que ha despertado sospechas sobre posibles influencias externas.

La defensa también apuntó a una posible relación entre los cuidadores del anciano, el notario y el consistorio. “Contactamos con la notaria… pero nunca nos dio una respuesta”, añadió la letrada, sugiriendo la existencia de un entorno que habría influido en las decisiones del fallecido en sus últimos meses de vida.

Cambios en la herencia que levantaron sospechas

Las dudas surgieron cuando, cinco meses antes de morir, el hombre modificó su seguro de vida para dejar 300.000 euros a sus cuidadores, excluyendo a su hijo y nietos sin previo aviso. No fue el único movimiento patrimonial, y es que tambien los había designado herederos y recibieron 310.000 euros en 2022 a través del mismo notario.

Tras el fallecimiento, los cuidadores permanecieron en la vivienda familiar sin autorización legal durante dos años, hasta que una sentencia judicial les obligó a abandonarla. “Se negaron a marcharse y permanecieron en la casa sin ningún derecho”, explicó la abogada.

Por su parte, el ayuntamiento reconoció el impacto emocional del caso en la familia, aunque defendió que la decisión del fallecido respondía a “una muestra de afecto por su comunidad” y pidió respetar su voluntad.

El caso está ahora en manos de la justicia ya que el hijo ha solicitado la nulidad del testamento ante la justicia puesto que sostiene que el contenido resulta contradictorio con la voluntad que el fallecido había expresado en vida.