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Un informe avisa de que el sistema de pensiones de la Seguridad Social no aguanta y pone a Suecia como ejemplo

El estudio sostiene que el modelo actual ya no se puede sostener solo con más cotizaciones y más dinero público, y plantea mirar al sistema sueco, que mezcla pensión pública, ahorro individual y reglas automáticas para ajustar el gasto.

Dos jubilados sentados en la calle
Dos jubilados sentados en la calle |NoticiasTrabajo
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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España lleva más de 15 años, y a través de diferentes gobiernos, buscando soluciones para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones, que cada vez tiene más beneficiarios y paga cuantías más elevadas, lo que hace que el gasto sea cada vez mayor. Aumento de la edad de jubilación, nuevo impuesto a los trabajadores para pagar la pensiones de ahora (el conocido como MEI) o un endurecimiento sobre las pensiones de aquellos que decidan retirarse antes de su edad ordinaria son algunas de las medidas, pero que, para algunos expertos siguen sin ser suficientes. Un informe del economista Daniel Lacalle, a través de Atenea, sostiene ahora que el modelo actual de la Seguridad Social no es viable a largo plazo y que hace falta un cambio más profundo. Su propuesta mira a Suecia, un país que combina pensión pública con ahorro individual y que, según el documento, ha logrado un sistema más claro y más resistente al envejecimiento de la población.

En España, las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones de los trabajadores de hoy. Ese sistema funciona mientras haya suficientes empleados y suficientes salarios que lo alimenten. El problema llega cuando cada vez hay más jubilados, menos nacimientos y más presión sobre las cuentas públicas. El informe sostiene que esa mezcla está llevando al sistema a depender de forma creciente del Estado, de la deuda y de transferencias extra para poder cuadrar números.

El documento insiste en que el problema es, más que demográfico, laboral y económico. Explica que cada vez hay más pensiones que pagar, que el gasto no deja de crecer y que los ingresos por cotizaciones no bastan por sí solos para cubrirlo. En otras palabras, viene a decir que la Seguridad Social necesita ayuda constante desde fuera para seguir funcionando como hasta ahora (recordemos que en junio de 2025 había un agujero de 126.000 millones en las pensiones tras tres décadas de impagos).

También defiende que el sistema es poco transparente para el trabajador. Mucha gente cotiza durante décadas, pero no sabe realmente cuánto ha aportado, qué pensión puede esperar o hasta qué punto su jubilación dependerá de la evolución de la economía y de las decisiones políticas de cada momento. Ahí es donde el informe pone el foco en Suecia.

Por qué mira a Suecia

El modelo sueco, tal y como lo describe el estudio, no elimina la pensión pública, pero sí reparte mejor el peso, es decir, no depender de una única pata y sí de varias. Por un lado, mantiene una parte pública ligada a lo cotizado durante la vida laboral. Por otro, reserva una pequeña parte para el ahorro individual, que se invierte y genera rentabilidad con el paso de los años. Además, existe una pensión mínima garantizada para quien no llegue a un nivel suficiente.

En otras palabras, la diferencia está en esto. En vez de fiarlo todo a que las nuevas generaciones paguen a las anteriores, el sistema sueco intenta que cada trabajador tenga más relación entre lo que aporta y lo que cobrará, y que una parte de su futura pensión no dependa solo de la caja común. El informe cree que ese reparto de riesgos hace al modelo más estable.

El “sobre naranja” y saber qué te espera

Uno de los ejemplos que más destaca el estudio es el llamado “sobre naranja” sueco. Cada trabajador recibe información periódica sobre el dinero acumulado, la pensión estimada y cómo cambiaría esa cifra según la edad a la que decida jubilarse. Es una forma sencilla de hacer visible algo que en España muchos ciudadanos sienten lejano o difícil de entender.

El informe defiende precisamente eso. Menos opacidad, más información y más margen para que cada persona sepa con qué cuenta de verdad cuando llegue el momento de retirarse.

El estudio considera que seguir cargando el peso solo sobre cotizaciones, impuestos y deuda no resolverá el problema de fondo. Por eso propone una transición gradual hacia un modelo mixto, con pensión mínima protegida por el Estado, cuentas nocionales ligadas a lo cotizado y una parte de ahorro individual.