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Julie (62 años) lucha por conseguir la jubilación por sus problemas de salud: “no sé cuánto más podré aguantar”

Una trabajadora británica que quiere jubilarse de manera anticipada, explica los problemas que tiene para poder empezar a cobrar la pensión.

Mujer mayor en silla de ruedas mirando a la ventana
Una mujer mayor en silla de ruedas, en bata mirando a la ventana |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:
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Conseguir la jubilación anticipada se ha convertido en la obsesión de Julie Hipkiss, una trabajadora inglesa de 62 años. Con problemas de salud, debía cumplir a diario con su jornada laboral, en un trabajo que a menudo implicaba tener que realizar algún esfuerzo físico. En Midlands, donde vivía, no había muchas oportunidades laborales de modo que tuvo que quedarse en la empresa donde estaba, una asociación de adultos con trastorno del espectro autista. 

“Era una labor vocacional” pero poco a poco su estado de salud fue empeorando, como contaba al periódico The Guardian en 2024. Y es que aparecieron poco a poco la osteoartritis en la rodilla, la apnea del sueño y la hipertensión. Todo esto limitaba su capacidad de trabajo. 

En 2023 tomó la decisión de dejar el empleo, aunque le costó bastante tiempo. “Mi cuerpo no respondía como antes y cada jornada de trabajo suponía mucho desgaste”, aseguraba y posteriormente reconocía la necesidad de reconducir su vida laboral a un puesto menos exigente físicamente.

Con 62 años envió su currículum pero no consiguió empleo

Cuando se quedó en paro, Hipkiss estuvo enviando el currículum durante seis meses pero nadie contestaba. Vivía en el campo y sabía que “las opciones eran pocas”. Primero buscó un empleo como administrativa o “cualquier cosa del estilo” pero no encontró la oportunidad ni de firmar un contrato ni de hacer ningún curso que la ayudase a mejorar el currículum.

La entrevistaron para trabajar en hostelería y dijo que sí. No fue una buena idea porque lejos de mejorar, comenzó con nuevas dolencias generadas por pasar largas horas de pie, turnos sin descansar y esfuerzos continuos. Su primer día fue en enero y un mes más tarde (el 5 de febrero) daba la entrevista en la que aseguraba que no podía más.

Había días en los que me costaba andar por el dolor en la rodilla”, y aunque fue al médico en varias ocasiones, nunca la derivaron a quirófano para operarse. “Consideraban que no era prioridad”. Y es que los médicos le pedían que cumpliese determinados criterios. “Dijeron que estaba enferma para ir a trabajar pero no lo suficiente como para que me operasen de manera urgente o me dieran la incapacidad permanente”.

“No me importa trabajar el tiempo que me queda para cobrar la pensión, pero en este estado es imposible”

Julie asegura que a sus 62 años, “me quedan cinco para poder acceder a la pensión de jubilación estatal” y aunque muchos de sus amigos veían ese tiempo como un camino de esperanza, para ella “era una meta que no podía imaginar”.

“No me importa trabajar, pero no en estas condiciones y lo que pido es que el sistema se adapte a realidades como la mía” ya que “no todos los trabajadores envejecemos igual, y los que hemos desarrollado empleos físicos por los que arrastramos problemas de salud, deberíamos tener alguna alternativa”.

“Me encuentro joven para jubilarme pero no puedo trabajar con normalidad, por lo que no encajo en ningún sitio”. Asegura que espera que algún día se pueda contar con “un sistema para personas de mi edad que podamos aportar nuestra experiencia pero siempre en condiciones dignas.