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Ignacio, empresario, sobre la subida del SMI: "Pagamos sueldos buenos, pero el que le llega al trabajador es poco porque se lo roban. Todo está diseñado para empobrecerte"

Según el Banco de España, el coste laboral roza los 3.000 € para un empleador, pero el trabajador apenas recibe una parte. Ignacio lo vive cada día con su negocio y no ha dudado en denuncia esta brecha.

El hombre durante la entrevista.
Ignacio, empresario, sobre la subida del SMI: "Pagamos sueldos buenos, pero el que le llega al trabajador es poco porque se lo roban. Todo está diseñado para empobrecerte" |YouTube | @Elhombredescalzo
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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Ignacio tiene una pequeña empresa con trabajadores que, pese a los incrementos del Salario Mínimo Interprofesional, el dinero no llega. “Pagamos sueldos buenos, pero el que le llega al trabajador es poco porque lo roban”, afirma en el podcast El hombre descalzo

Dice vivir entre impuestos, convenios y un sistema en el que, afirma, “todo está diseñado para empobrecerte”, convencido de que la regulación actual limita la libertad de ambas partes. 

“Mires a donde mires, todo va a peor”

Este 2026, el SMI en España se sitúa en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, equivalente a 17.094 euros brutos anuales, tras el acuerdo firmado el 17 de febrero entre el Gobierno y los sindicatos CCOO y UGT. La medida, con carácter retroactivo desde enero, supone una subida del 3,1% respecto a 2025, es decir, 37 euros al mes. 

Según datos del Banco de España, el coste laboral medio por trabajador ronda los 3.000 euros mensuales, muy por encima del salario neto que percibe el empleado. Es justamente ahí donde Ignacio centra su crítica: “El trabajador no lo ve en su nómina porque el Estado se queda casi la mitad”. 

De hecho, las cifras oficiales confirman parte de su argumento. Según la Agencia Tributaria, los salarios bajos soportan una carga cercana al 40% entre cotizaciones, IRPF e IVA indirecto. Por ejemplo, un trabajador que gana el SMI puede recibir unos 980 euros netos, mientras su empresa asume un coste real cercano a los 1.800 euros. “A alguien que gana el SMI, le quitan casi el 50%; y eso sin contar el IVA. Todo está diseñado para que no te dé vida", sentencia.

A la presión fiscal se suma un punto más: la pérdida de poder adquisitivo. Los datos de Eurostat y del INE, muestran que el precio de la vivienda se ha duplicado en relación con los ingresos medios: si hace dos décadas una casa costaba el equivalente a tres años de salario medio, hoy se necesitan más de seis. “Mires a donde mires, todo va a peor. El problema no es lo que cobras, sino lo que puedes comprar en ese dinero”.

Sin embargo, Ignacio sentencia que el sistema tiene “una rigidez absurda”, ya que los convenios impiden pagar más a quien rinde mejor. “Si un empleado quiere trabajar más, no puede. Si yo lo permito, me multan”, dice, convencido de que estas normas frenan la productividad.