Uno de los negocios que más se ven en los barrios de Madrid es el de la barbería o peluquería. Cortes “fade”, arreglos de barba y diseños imposibles conviven con una realidad menos estética: largas jornadas, cuotas de autónomos y meses buenos y malos. Así lo explica Alex, barbero ecuatoriano y propietario de BarberShop Freestyle, en una entrevista en el canal de YouTube ‘SUCU’, donde desvela cuánto gana como peluquero y cómo ha sido su evolución desde empleado a autónomo.
“Ahora mismo, que soy dueño de la barbería, me estoy ganando unos 2.000 a 2.500 euros”, asegura. Pero eso sí, “hay que pagar autónomo, el local… cuando ya tienes todos los gastos hechos tienes que quedarte tu sueldo. Por eso los autónomos trabajamos más”. Eso por no hablar de que los autónomos también cobran menos pensión que los asalariados.
Su historia comienza mucho antes de llegar a España. Lleva 20 años cortando el pelo. Empezó con apenas 12 años en Ecuador, aprendiendo el oficio con compañeros que le fueron enseñando la técnica. En Madrid lleva siete años: los dos primeros trabajó por cuenta ajena y después decidió montar su propio negocio en un barrio de la capital de España.
De 1.200 euros en nómina a 2.500 como autónomo
Cuando trabajaba como empleado, Alex cobraba, según explica, 1.200 euros al mes. “De eso hace cinco años”, puntualiza, dejando entrever que los salarios pueden haber mejorado ligeramente desde entonces.
Sin embargo, su caso no era el de un barbero corriente. Llegó a realizar hasta 40 cortes diarios, gracias a una técnica que le permite tardar entre 10 y 15 minutos por cliente. “Aparte de tener técnica, hay que tener clientes. Cuando haces un buen trabajo, el cliente regresa”, afirma.
El salto al emprendimiento llegó impulsado por su familia. “Uno de los grandes motivos fue mi esposa y mis hijos, que siempre me han apoyado”, explica. Como autónomo, reconoce que los ingresos brutos pueden rondar los 2.500 euros mensuales, pero a costa de ampliar horarios: “Mi horario dice hasta las ocho, pero a veces nos quedamos hasta las diez o diez y media”.
La diferencia, insiste, no es solo económica. También cambia la responsabilidad. Ahora debe asumir alquiler, suministros, impuestos y la cuota de autónomos antes de fijarse su propio sueldo.
Fidelizar clientes y crear “una segunda casa”
Más allá de los números, Alex defiende que el éxito de una barbería está en el trato. “Muchos clientes buscan, aparte de su peluquero, una amistad”, señala. Conversaciones sobre el trabajo, problemas personales o simplemente un rato agradable forman parte del servicio.
Para fidelizar, aplica estrategias comerciales claras: ofertas de corte y barba, descuentos para quienes acuden semanalmente y sorteos en Navidad con productos y hasta un año de cortes gratis. “Si tú vienes cada semana, se te baja uno o dos euros por corte. En un mes se nota”, explica.
En su caso, el precio habitual del corte ronda los 10 euros con promociones activas, una cifra que varía según el barrio y la competencia.
Concursos, esfuerzo y largas jornadas
El barbero no solo se limita al día a día del negocio. Hace tres o cuatro años se proclamó campeón en España en la modalidad Air Tattoo, una disciplina que consiste en realizar caricaturas y diseños realistas en el cabello. También menciona competiciones como el “fade” más rápido o freestyle, y ya se prepara para nuevos certámenes.
Pero el reconocimiento no oculta el sacrificio. Recuerda que, al abrir la barbería, trabajaba incluso los domingos, descansando solo algunas tardes. “No les voy a mentir, esto es algo de estar todos los días”, advierte a quienes sueñan con montar su propio local.
Su mensaje para los jóvenes es claro: constancia y formación continua. “Habrá personas que te dirán que no puedes. Que no se rindan, que sigan perfeccionándose cada día”.
En un momento en el que muchos buscan alternativas laborales o emprender, el testimonio de Alex refleja la realidad de un oficio que combina creatividad, trato humano y gestión empresarial. Los ingresos pueden superar los 2.000 euros mensuales, pero, como él mismo resume, “para conseguir buenos frutos hay que trabajar muchísimo”.

