¿Quién no ha soñado con vivir pegado al mar y tener una casa junto a la playa? Pues este ‘sueño’ se convirtió en ‘pesadilla’ rápidamente para un hombre de Reino Unido que, tras alcanzar su objetivo de vida y comprar una casa con vistas al mar por casi 260.000 euros, veía como en 4 meses tenían que demoler la propiedad.
Esto es lo que le ocurrió a ‘The Chantry’, que es el nombre que recibía la propiedad situada en la costa de Suffolk, en el pueblo de Thorpeness. En apenas unos pocos meses tuvo que ser destruida por motivos de seguridad, debido a la erosión del acantilado sobre el que se encontraba.
La vivienda, situada en la ‘North End Avenue’ de este peculiar pueblecito, tenía cuatro dormitorios y fue comprada en septiembre por 227.000 libras tras una subasta. Al poco de su compra, las autoridades locales concluyeron que la propiedad había alcanzado “niveles críticos de seguridad”, por lo que tenía que ser derribada.
El mar le está quitando su casa
La maquinaria pesada ya está trabajando en la demolición de las viviendas, al tiempo que el Ayuntamiento de East Suffolk supervisa de manera permanente el área para prevenir nuevos peligros. En cuestión de meses, la idea de residir frente al mar se ha transformado en un paisaje de ruinas, una realidad que, tal y como aclara el medio ITV, afecta a todo el entorno vecinal.
Los habitantes del lugar califican la situación de devastadora. Evelyn Rumsby, que vive en el pueblo desde 1977, sostiene que la erosión ha sido “extrema” en los últimos meses y que escuchar cómo derriban las casas resulta muy duro. “No creo que, a menos que vivas aquí, puedas imaginar lo que se siente al oír desaparecer estas casas”, afirmó entre lágrimas.
“No se puede detener la marea”
Jean Flick, otra residente de 88 años, vio hace poco cómo también derribaban su vivienda, ubicada en la parte alta del acantilado. Sus palabras reflejan el sentir mayoritario en Thorpeness: “No se puede detener la marea; va a ganar de una forma u otra. Es una pena ver desaparecer todos estos edificios tan bonitos, aunque fueran casas de vacaciones”.
El avance del desgaste costero es tan acelerado que incluso el acceso a determinadas viviendas comienza a estar en riesgo. Los vecinos alertan de que, si la carretera termina desapareciendo, muchas casas podrían quedar totalmente incomunicadas.
La reacción de las autoridades
Desde el Consejo de East Suffolk han señalado que colaboran estrechamente con los propietarios afectados tras la “importante erosión reciente”. En un comunicado oficial, el consistorio explicó que el derribo era la única alternativa viable para garantizar la seguridad y solicitó respeto hacia la intimidad de los dueños en estos momentos complicados.
“Es imposible predecir con exactitud cuándo se producirán nuevas pérdidas, ya que la erosión no es un proceso lineal. Seguimos monitorizando la zona y manteniendo una comunicación constante con los propietarios”, indicó un portavoz.