El ‘edadismo’ existe y expulsa del mercado laboral a quienes tienen más de 45 o 50 años, como asegura con contundencia el técnico en orientación laboral Francisco Álvarez. Por su trabajo, ha visto cómo cientos de desempleados de larga duración (más de un año en paro) acuden pidiendo ayuda, y en muchos casos, con la autoestima por los suelos. Porque, según un estudio publicado por la Fundación Adecco, este es uno de los principales problemas de los sénior. Tienen experiencia laboral y formación pero hay algo que a las empresas les suele echar para atrás: su edad.
Nueve de cada diez personas desempleadas de larga duración con más de 45 años reconoce que llevar tanto tiempo sin trabajar ha mermado su autoestima. Un 56,8% afirma que la ha perdido por completo, mientras que el 31,4% no llega a ese extremo aunque asegura que les ha afectado “bastante”. El 88,2% ha reconocido un deterioro emocional vinculado a la falta de empleo, por ende, a la falta de ingresos y los más optimistas resaltan que estar sin trabajo no les afecta (11,7%).
Aunque no tener trabajo termina por hacer mella en la salud mental de cualquiera, en el momento en que se superan los 45 años, se incrementa. Porque de repente se cortan los ingresos, hay hijos, pago de hipoteca, recibos o extraescolares que no pueden dejar de abonarse y además se terminan las relaciones sociales con los compañeros de trabajo o el supuesto crecimiento profesional en la empresa.
Medio millón de sénior están buscando trabajo desde hace un año
Los datos hablan por sí solos y según el estudio de Adecco, el paro de larga duración afecta al 35,1% de los desempleados. Un tanto por ciento que es más evidente entre los de más edad, llega al 45,2% entre los mayores de 45 años y al 53% entre los que tiene más de 55.
Más de medio millón de sénior (515.500) demandantes de empleo, no consiguen que les acepten en ninguna de las ofertas a las que postulan. Cuando se habla de paro entre los mayores de 45 años, destacan desde la Fundación, el debate está en los datos del paro, en los problemas para pasar los procesos de selección o las consecuencias que tiene pasar mucho tiempo fuera del entorno laboral.
Eso es lo que se ve, pero estas personas están sufriendo a diario un fuerte desgaste emocional y una sobrecarga psicológica. “Detrás de estas cifras hay personas que sienten que pierden autoestima, propósitos y visibilidad social”, como ha dicho la directora de Inclusión de la Fundación Adecco, Begoña Bravo.
Invisibilidad social
Una de las consecuencias más conocidas del paro entre los mayores de 45 años es la sensación de ser invisibles para la sociedad, que es algo que pasa al 79,5% de este sector. Se sienten “infravalorados” debido a la situación laboral por la que atraviesan. La percepción se refleja en que sus opiniones, su experiencia y aportaciones no son tenidas en cuenta. “Es una pérdida de confianza y ausencia total de reconocimiento social”.
La sensación de que nadie les ve se siente también a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo. El 75% de los encuestados reconoce que ha sufrido discriminación por edad en los procesos de selección. Una situación que se da siempre en las primeras fases de la candidatura. 7 de cada 10 desempleados sénior siente que el currículum no supera el primer filtro quedando descartado antes de llegar a la entrevista de trabajo.
Un problema que se evidencia en la necesidad de conseguir ingresos que el 77,3% considera “importante” pero el informe señala que la búsqueda de trabajo tiene un fuerte componente psicológico con el 65% de los desempleados sénior asegura que necesita trabajar para sentirse útil.
Los mayores de 45 años no se rinden y son los que más currículum envían a las vacantes
La Fundación Adecco mantiene que las personas mayores de 45 años tienen un peso muy importante en el mercado laboral, y este informe las ha contabilizado en 12,5 millones, cuando tienen empleo o lo están buscando. Esto equivale al 50,1% de los 25 millones de población activa.
El director de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, ha destacado que los mayores de 45 años están llamados a desempeñar un papel fundamental en la sostenibilidad económica del país pero asegura que sigue habiendo prejuicios, estereotipos y barreras que expulsan a miles de profesionales sénior del mercado de trabajo.
Pero estos responden con una gran capacidad de adaptación, y como muestra el 55,7% que está dispuesto a formarse en un sector diferente al actual, donde ya cuenta con experiencia previa.
La Inteligencia Artificial, el mejor aliado
La Inteligencia Artificial, en el caso de los desempleados sénior, juega un papel importante ya que el 65% de los parados de más de 45 años ya emplea estas herramientas para mejorar su candidatura, buscar información o preparar entrevistas. Un 31,6% declara que no usa estas herramientas pero que quiere empezar a hacerlo.
Los sénior muestran una predisposición al uso de las nuevas tecnologías que les ayudará a mejorar su empleabilidad. El 62,3% considerara que la IA no es una barrera para conseguir empleo, sino una aliada. El 37,7% sí apunta a que podría ser un problema ya que dejaría en entredicho su formación en competencias digitales.