Realizar reformas por cuenta propia antes de vender una vivienda puede aumentar su valor, pero también implica riesgos si las obras no se ejecutan correctamente. Cuando los defectos aparecen tras la compra, el vendedor puede acabar respondiendo ante la Justicia. Es lo que le ocurrió a una pareja en Alsacia, cuya vivienda fue objeto de importantes reformas realizadas por ellos mismos y cuya venta terminó siendo anulada por defectos ocultos, lo que les costó tener que pagar más de 149.000 euros
Según informan desde Figaro Inmobilier, la casa, construida en el siglo XIX, fue vendida en 2018 por 120.000 euros tras haber sido sometida a diversas obras, incluida una ampliación. Sin embargo, poco después de instalarse, los compradores detectaron problemas graves como filtraciones, humedad, fallos en la fontanería, moho y deficiencias en el aislamiento.
Ante esta situación, solicitaron un informe pericial que confirmó la existencia de múltiples defectos, entre ellos problemas estructurales derivados de una ampliación que no cumplía con la normativa. El informe fue concluyente al señalar que los trabajos se habían realizado con un conocimiento técnico insuficiente, comprometiendo la estabilidad del edificio.
La justicia anula la venta y les condena a pagar
Los vendedores intentaron defenderse alegando una cláusula de exclusión de responsabilidad por vicios ocultos incluida en la escritura, habitual en operaciones entre particulares. También sostuvieron que los defectos eran visibles y que los compradores habían visitado la vivienda en varias ocasiones.
Sin embargo, los tribunales rechazaron estos argumentos. El Tribunal de Apelación francés ordenó la anulación de la venta y condenó a los vendedores a pagar 149.425,31 euros, cantidad que incluye el precio del inmueble, gastos notariales y costes derivados de las reparaciones y otros perjuicios.
El Tribunal de Casación (equivalente al Tribunal Supremo español) confirmó la decisión y fue más allá al considerar que el vendedor debía ser tratado como un profesional. Según el alto tribunal, quien realiza personalmente obras estructurales en una vivienda “está obligado a conocer los defectos” y no puede ampararse en una cláusula que limite su responsabilidad.
De este modo, la Justicia entiende que, al intervenir directamente en elementos esenciales del inmueble, el vendedor asume un nivel de responsabilidad superior. En consecuencia, responde plenamente por los vicios ocultos, incluso aunque la venta se haya realizado entre particulares.