Hermanos Cuadrado, propietarios de 11 pisos en 11 meses: "El primero costó 130.000 euros y ahora está alquilado por 400"

Estos dos hermanos han pasado de trabajar 14 horas al día a fijarse el objetivo de 20 viviendas en 10 años.

Hermanos Cuadrado, propietarios de 11 pisos en 11 meses: "El primero costó 130.000 euros y ahora está alquilado por 400" |Youtube 'Libertad Inmobiliaria'
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La vivienda se ha convertido en uno de los grandes debates económicos y sociales en España. Mientras el acceso a la compra se complica, con el precio de la vivienda en máximos históricos, cada vez son más los pequeños propietarios que ven como una oportunidad el hecho de invertir en inmuebles, además de poder ganar tranquilidad de cara a la jubilación.

En el canal de YouTube Libertad Inmobiliaria, los Hermanos Cuadrado, que son constructores de profesión, han contado cómo han logrado hacerse con 11 pisos en apenas 11 meses y tener el objetivo de conseguir 20 viviendas en 10 años. Todo viene de su profesión, ya que como se han dedicado a la obra desde muy jóvenes, siempre han tenido presente el tema de la vivienda.

De trabajar desde los 13 años a buscar ingresos que no dependan del esfuerzo físico

“Desde los 13 años ya estábamos en la obra con mi padre”, recuerda uno de los hermanos. La empresa familiar, fundada en 1978 por su padre y su tío, pasó a sus manos tras el fallecimiento de ambos. Son la segunda generación al frente del negocio.

Durante años, su rutina fue la de muchos autónomos del sector: jornadas de lunes a sábado de 12, 14 e incluso 15 horas diarias. “Veíamos que el tiempo pasaba y estábamos esclavizados trabajando. El día que bajáramos el ritmo, los ingresos no llegarían”, explica uno de ellos.

El punto de inflexión fue doble. Por un lado, el temor al futuro de las pensiones. Por otro, comprobar en primera persona lo que ocurre cuando falta el cabeza de familia. “Cuando falleció nuestro padre, a mi madre le quedó la mitad de pensión. Una ridiculez”, lamenta.

Ahí decidieron que necesitaban generar ingresos que no dependieran exclusivamente de su trabajo físico.

“El primero costó 130.000 euros y ahora está alquilado por 400”

Su primera experiencia inmobiliaria se remonta a 2006. Compraron un chalet en un pueblo de Ávila “sin entender mucho”. “Dijimos ‘vamos a comprar un chalecito’ y pues yo creo que ha sido además la peor inversión. Aun así todavía sigue dando rentabilidad”, recuerda.

Después de esto compraron un local para meter las herramientas pero , como declaran, “siempre inversiones para nosotros”. Es decir, no pensaban realmente en invertir para alquilar inmuebles. “El negocio, para nuestro negocio particular, no con visión... como no tenemos educación financiera comprar para alquilar pues para nosotros era un mundo”, admite.

“El chalet sí que era para alquilar. Costó 130.000 euros creo y se alquiló por 400, creo después. No sabíamos ni negociar con los bancos”, recuerda uno de los hermanos.

“Estuvimos siete años perdiendo dinero. Se alquilaba por 400 euros y ahora lo estamos alquilando por 950 euros”, señala uno de los hermanos tras reconvertir el inmueble.

La profesionalización llegó en noviembre de 2023, cuando decidieron formarse en inversión inmobiliaria. Un mes después, en diciembre, compraron sus dos primeras viviendas con enfoque inversor en un pueblo de Toledo. Eran pisos de dos habitaciones, con ascensor y garaje, adquiridos a un fondo de inversión y sin necesidad de reforma. Hoy están alquilados por 460 euros al mes cada uno.

Desde entonces, el crecimiento ha sido impresionante, ya que han conseguido 11 pisos en 11 meses.

Tenían “miedo” a la financiación

Uno de los principales temores fue la financiación. “Era lo único que nos mantenía un poquito con miedo”, reconoce uno de ellos.

Han optado por comprar a través de la empresa. Esto implica más dificultades: “A la empresa le financian entre un 50% y un 60%”, detallan. Incluso tuvieron que rehipotecar una vivienda en Fuenlabrada con un préstamo a 20 años para obtener liquidez.

Sobre errores pasados, uno de los hermanos es claro: hace dos años compró una vivienda en una de las zonas más caras de Fuenlabrada y ahora cree que con ese dinero podría haber adquirido “cinco, seis o siete inmuebles” en las zonas donde invierten actualmente.

Aun así, lo consideran aprendizaje.

Lo peor de las reformas

Su experiencia en construcción les da una ventaja competitiva. Cuando visitan un piso, saben exactamente dónde mirar.

“En los bajos miramos la capilaridad y las humedades. Si está más bajo que la calle, casi seguro que habrá problemas”, explica uno de ellos. En los últimos pisos revisan cubiertas y condensaciones. También detectan grietas estructurales y revisan si la fontanería es de plomo o cobre.

“El mayor problema para una reforma es el agua”, subraya uno de los hermanos. “El plomo se rompe y la que tienes que organizar es buena”.

En electricidad, el indicador clave es el cuadro: “Si solo tiene uno o dos diferenciales para toda la vivienda, hay que cambiarlo sí o sí”. Suelen dividir la instalación en cinco o seis líneas independientes.

En cuanto a precios, un baño básico puede costar entre 5.000 y 7.000 euros, mientras que uno más completo para cliente particular se mueve entre 10.000 y 12.000 euros.

Permutas y colaboración con fondos

Uno de los movimientos más llamativos fue la compra de un piso en un edificio vandalizado donde el resto pertenecía a un fondo. Compraron uno de los diez inmuebles y, posteriormente, alcanzaron un acuerdo.

“La idea fue hacer una permuta: nosotros ponemos la reforma y nos quedamos alguno de los inmuebles”, explica uno de los hermanos. Finalmente, así fue.

Su estrategia actual es clara: alquiler tradicional y comodidad. “Queremos comodidad, bastante tenemos con nuestro negocio”, apuntan.

20 pisos para la libertad financiera

Si algo repiten durante la entrevista es la importancia del “para qué”. “Tienes que tener un porqué muy fuerte”, asegura uno de ellos. El suyo está claro: ganar tiempo y libertad. “Nos fijamos por escrito 20 pisos en 10 años. Y ni nos lo creemos: en 11 meses ya tenemos 11”.

Entre sus referencias citan clásicos como Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki, Piense y hágase rico de Napoleon Hill, libros que, según cuentan, les hicieron “clic” en la cabeza.

Para ellos, la diferencia entre quien lo consigue y quien abandona es clara: “Constancia, insistencia, paciencia y sacrificio”.

Dos hermanos, toda una vida en la obra y ahora una nueva etapa como inversores que, según reconocen, no busca solo rentabilidad, sino algo que consideran aún más valioso: tiempo.

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